¿Las hojas de tus plantas se han puesto amarillas?

Estos son los motivos por los que las hojas de tus plantas se han vuelto amarillas, y cómo solucionarlo.

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En algunas ocasiones las hojas de las plantas se ponen amarillas sin que ello signifique que están enfermas. No obstante, si has empezado a notar que muchas de las hojas han perdido su característico color verde, presta atención, porque el problema (y la solución) se encuentra en unos de los siguientes cinco puntos.

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1 Tienen poca agua
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El problema. La mayoría de las veces, el hecho de que las hojas de tus plantas se pongan amarillas se debe a dos factores: falta de agua o exceso de riego. Piensa que el agua es su principal fuente de alimento, y si no tienen la suficiente sus hojas comenzarán a caer para poder sobrevivir.

Cómo reconocerlo. Una planta que tiene sed es fácilmente reconocible porque sus hojas se vuelven mucho más débiles (están ''apagadas''), se enroscan e incluso pueden presentar manchas marrones en los extremos.

La solución. Evidentemente: riega la planta. Por norma general, lo ideal es echar el agua en la base del plato para que la planta vaya absorbiéndola poco a poco. Y recuerda, si al introducir los dedos en el sustrato (unos 3 o 5 centímetros) está seco, ¡es hora de regar!

2 Tienen demasiada agua
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El problema. Muchas ocasiones pecamos de generosos a la hora de regar nuestras plantas, si a eso le sumamos una falta de drenaje adecuado las raíces se ahogarán, las hojas se pondrán amarillas y finalmente, caerán.

Cómo reconocerlo. Si las hojas están algo ''blandurrias'' además de amarillentas, e incluso ves algún mosquito hongo, es muy probable que te hayas pasado con el riego.

La solución. Deja de regarla durante un tiempo y asegúrate de que el drenaje es el adecuado. Recuerda que el exceso de agua es mucho peor que la escasez.

3 Sufren cambios drásticos de temperatura
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El problema. Las plantas también sufren estrés. Pasar del frío al calor y de la humedad a la sequedad de forma drástica, puede afectar a su correcto desarrollo.

Cómo reconocerlo. Si tus plantas están expuestas a estos cambios drásticos, las hojas presentarán un aspecto similar al de la falta de riego.

La solución. Aleja tu planta del aire acondicionado, de la calefacción y de todo tipo de corrientes de aire. Trata de que se mantenga en una temperatura estable y asegúrate de que la humedad sea la idónea (si escasea, recurre a un humidificador).

4 El sustrato no tiene nutrientes
Nuria Serrano

El problema. Para que las plantas produzcan clorofila necesitan un suelo cargado de nutrientes. Si este es pobre, las hojas terminarán amarilleándose.

Cómo reconocerlo.
Una planta con escasez de nutrientes muestra unas hojas amarillentas y en ocasiones deformes. Además, crece muy despacio y pierde las hojas con facilidad.

La solución.
Fertiliza la planta una vez al mes para asegurarte de que tiene todos los nutrientes necesarios.

5 Les da demasiada luz
Miriam Yeleq

El problema. La luz directa del sol puede quemar las hojas de las plantas y hacer que pierdan la clorofila.

Cómo reconocerlo. Las hojas quemadas lucen como las plantas con poca agua y también pueden incluir manchas marrones.

La solución. Tan sencillo como trasladar la planta a una zona donde la iluminación sea indirecta.

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