Un jardín pensado para vivir en familia

Los propietarios de este chalé emprendieron una original reforma del jardn de su casa. Ahora disfrutan con sus hijos de las mismas comodidades que tienen en el interior: zona de juegos, estar y comedor.

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La zona de estar

Se organizó a continuación del salón, como una prolongación de éste en los días soleados. El sofá de obra cuenta con unos brazos muy anchos que sirven de mesa auxiliar. Hamacas, de Habitat. Mesas de madera de teca: de centro (300 €) y auxiliar (100 €), en Los Peñotes. Los cojines son de Gastón y Daniela y de Verdecora. Celosías (25 € c/u aprox. en Leroy Merlin).

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El desnivel

En el jardín, que tenía un desnivel acusado, había unas escaleras muy peligrosas para los niños. La decoradora Lola Yagüe decidió elevar el terreno próximo a la casa para hacer una terraza que quedara al mismo nivel que el salón, y la unió con el resto del jardín mediante una rampa de césped. Bajo el terreno elevado se hizo un sótano donde se guardan los muebles en invierno.

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El comedor

El deseo de vivir al exterior incluía, también, la posibilidad de disfrutar de cenas y almuerzos en la terraza. Para ello se recurrió a muebles de madera que soportaran el calor y el uso diario. Mesa, de Ikea. Camino de mesa, de Gastón y Daniela. Sillas, de Habitat. Sombrilla (89 € en Bauhaus). Los centros son jarrones (19 € c/u en Verdecora) que se decoraron con arena y velas. Los tonos claros predominan en los asientos, ya sean de obra o entelados, y en la piedra con la que se revistió el suelo. ¿El motivo? La gama del blanco refleja la luz y aporta una dosis extra de luminosidad al interior de la casa en los días de invierno.

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Zona de relax

Los maceteros (25 € c/u aprox. en Verdecora) impiden que los niños accedan al desnivel que conduce al sótano. Tumbonas y mesas auxiliares, de Ikea.

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Zona de juegos

La presencia de los niños fue clave en la planificación del espacio. Junto a las tumbonas se situó una mesita con sillas a su medida, para que dibujen y se entretengan en los días más cálidos. La sombrilla se colocó sobre una base con ruedas, que permite trasladarla sin esfuerzo.

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La continuidad

Las dimensiones de la terraza, de por sí grande, se perciben aún más generosas gracias a dos recursos decorativos sencillos que prolongan la sensación de perspectiva. Por un lado, el uso del mismo revestimiento -piedra Lumaquela blanca (20 €/m² aprox. en Granitos Guillén)- en toda la zona pavimentada de la terraza. Por otro, la uniformidad que se consigue con los muebles, todos ellos realizados con madera de teca y lonetas blancas.

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