Un jerbo en casa

Estos simpáticos animales tienen mucho de hámster... ¡y mucho de ardilla!

Decidir tener como mascota un jerbo es algo que, como con todos los animales, hay que valorar previamente. Son animales gregarios que necesitan estar en comunidad y su condición exótica requiere de unas necesidades especiales.

No hay que confundirlos con los clásicos hámsters. Aunque tienen muchas similitudes, la característica que los diferencia es que también tienen cierto parentesco con las ardillas. Se les denomina "ratas del desierto" y son originarios de los desiertos del norte de China y Mongolia.

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Dentro de la especie, existen diferentes variedades pero todos se caracterizan por tener una cola larga y peluda y las patitas traseras más largas que las delanteras (lo cual les permite saltar, algo a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor terrario para ellos).

Por normal general, son animales sociables y amistosos. No suelen morder a menos que se vean estresados y amenazados, son diurnos y muy activos y divertidos. Con paciencia y dedicación pueden aprender divertidos trucos, convirtiéndoles en animales perfectamente dóciles. Aunque también hay que tener en cuenta que por su condición, son animales inquietos y pueden reaccionar de forma inesperada al intentar cogerlos.

Su alimentación se basa en una dieta rica en semillas, verduras y fruta y necesita un espacio lo suficientemente amplio para satisfacer sus necesidades de actividad y movimiento, con juguetes como una rueda de roedor, sustrato y túneles para que puedan excavar investigar y excavar.

Tienen una longevidad de entre 3 y 5 años y si se mantiene la higiene a raya, apenas desprenden olor. En definitiva, una simpática mascota que te conquistará.

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