Cómo cuidar un naranjo chino

Calamondia, Naranjito de San José, Naranjito del Obispo… o naranjo chino. Todos los nombres aluden a la misma especie, la Citrofortunella mitis, un bonito mini frutal apto para terrazas y balcones urbanos.

Este pequeño árbol tiene tendencia a la verticalidad, por lo que no necesita guías ya que se sirve de un robusto tallo. Es de copa densa, hojas pequeñas y elípticas y suele dar algunas flores en sus prolongaciones de color blanco y muy aromáticas (jazmines).

Sin embargo, el naranjo chino es característico por sus pequeños frutos. Naranjas de corteza naranja rojiza, fácilmente separable de la pulpa, comestible y muy ácida.

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Se puede cultivar en macetas o jardineras y colocarse perfectamente en balcones o terrazas así como en el interior.

La mejor ubicación de la Calamondia es a pleno sol y sus cuidados son similares al resto de frutales. Es muy resistente a las bajas temperaturas, da muchos frutos si tiene buen drenaje y un riego correcto (debe mantener húmedo el suelo, por lo que es necesario un riego abundante) y conviene tener cuidado con la clorosis, que ataca directamente a esta especie por la falta de calcio y magnesio en su sustrato. El abonado quincenal con estos elementos será de gran ayuda para su correcto crecimiento.

En verano, es conveniente abonarlo con productos ricos en nitrógeno. En invierno, elige componentes en el abonado como el hierro o el zinc.

Ubíca tu naranjo mini en una maceta profunda y lo suficientemente grande como para que sus raíces puedan desarrollarse sin problemas con un buen drenaje.

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