Alhelí: la flor de la hermosura

Te contamos todos los cuidados del alhelí, una planta rústica y olorosa ideal para vestir jardines y terrazas durante el otoño.

Flor de alhelí
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El alhelí es una planta herbácea perenne o bienal, originaria del Mediterráneo, Sudáfrica y Asia Central. De la familia de las crucíferas, su nombre técnico es matthiola incana. Su base es semileñosa con ramificaciones rectas y hojas lanceoladas, de donde salen flores con 4 pétalos en forma de espigas, de múltiples colores.

Su cultivo ha de llevarse a cabo en la época otoñal, multiplicándose por semillas. Pero si quieres disfrutar de sus flores desde el otoño hasta la primavera, compra en el invernadero ejemplares germinados.

Cuidados del alhelí

Cultivo: Siembra en una maceta de unos 10 cm de diámetro. Catorce semanas después, trasplanta al jardín o terraza, con cuidado de no dañar las raíces. Coloca en una zona
con mucha luz y en un suelo fértil y suelto.

Temperatura: La temperatura ideal es que no baje de 4º C por la noche y no supere los 25º C durante el día. Puede resistir heladas esporádicas.

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Riego: Riega moderadamente, son muy sensibles al exceso de humedad, pero resisten la sequía. Y abona para mantener sus hojas verdes.

CON TODO SU AROMA. Si las dejas secar, retienen su fragancia para siempre. Coloca los tallos boca abajo en una habitación a oscuras.
Flor de alhelí
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Y ahora en honor a una de las flores más bonitas, una de las canciones más tiernas... ¡A cantar tod@s!

¡Feliz otoño!

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