5 Errores que cometemos con las suculentas (y cómo cuidarlas bien)

Plantarlas juntas es uno de los mayores errores.

Lo sabemos, esa pared de suculentas que has visto en Pinterest es para morirse. Además están de moda para decorar bodas. Pero por alguna razón, a pesar de tus esfuerzos, a tu jade se le están cayendo las hojas y ese sedum que has estado cuidando amorosamente está alicaído y arrugado.

¿Es mucho pedir que tu roseta (Sempervivum tectorum) esté perfecta? La respuesta, como con la mayoría de las preguntas relacionadas con plantas, es "depende".

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La idea de que las suculentas son fáciles de cultivar es, en realidad, incierta. Puede ser fácil, pero vas a tener que hacer un click mental. Ponte en modo desierto, imagínate el sol implacable, los vientos secos y los cambios bruscos de temperatura típicos del desierto, y es posible que tenga un poco más de suerte.

Aquí están los cinco de los errores más comunes que cometemos los novatos y cómo conseguir que las suculentas prosperen.

1. Poniéndolas en zonas mal iluminadas

FOTO: MELISSA ROSS / GETTY

La luz natural del hábitat de una planta es quizás la variable ambiental más difícil de emular en el interior. Para plantas de interior comunes, lo tenemos más fácil. Muchas plantas suculentas son nativas de selvas tropicales y están acostumbradas a los cambiantes períodos de sombra y sol que ocurren en su hogar. Y eso es lo que ocurre naturalmente cuando el sol se mueve sobre el dosel.

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Pero si pones una planta que está acostumbrada a tener 12 horas completas bajo el sol en un alféizar orientado al este, estás apostando por el fracaso.

La mejor opción: Elige la ventana más soleada y orientada al sur, y si todas tus ventanas están orientadas hacia otro lado, escoge una suculenta como el aloe o cambia radicalmente de planta por un potho robusto.

2. No regarlas lo suficiente

FOTO: ZEPHYR18 / GETTY

El Desierto Chihuahuense recibe poco más de 22 cm3 de lluvia al año, una gota en un cubo en comparación con lo que los verdes paisajes que la mayoría de nosotros conocemos. En el desierto, sin embargo, cuando llueve, jarrea. Para hacer feliz a tu propio habitante del desierto, intenta emular los patrones de lluvia de su hábitat. No rieges tus cactus con un pequeño chorrito; abre los grifos y que caiga un diluvio.

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Todas las suculentas (y todas las plantas en general) se benefician mucho de un baño completo, hasta que el agua drena por los agujeros de la maceta. Para las plantas suculentas, espera hasta que el suelo esté completamente seco, para regar de nuevo.

3. Usar tierra estándar para macetas

FOTO: TAN SHIEK WEI / EYEEM / GETTY

La mayoría de las plantas en macetas vienen con una mezcla de tierra universal para casi todo tipo de plantas, desde helechos hasta higos. El problema es que las suculentas están diseñadas para resistir en uno de los entornos más extremos del planeta tierra, por lo que ta tierra común para macetas sencillamente no les sirve.

Cuando llegues a casa con tu suculenta, cambia la tierra por una mezcla mitad sustrrato universal con material inorgánico comoperlitas o piedras. Este suelo con un buen drenaje y poca cantidad de nutrientes servirá para la mayoría de las plantas suculentas, bien sean originarias de los Andes altos y secos, o de las tierras de fondo del Valle de la Muerte.

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4. Amontonándolas juntas

FOTO: DINACHI / GETTY

Las suculentas tienden a venir en pequeñas macetas, todas apretujadas. Y no hay muchas plantas a las que les guste este arreglo, incluidas las suculentas. La aglomeración es una de las mejores formas de fomentar las infestaciones de moho e insectos.

El segundo problema es que, aunque las plantas suculentas pueden sobrevivir con poco, necesitan alimentos y agua. Mucha competencia significa que probablemente no tengan suficientes nutrientes para todas. Si tus suculentas llegan en un arreglo compacto, sácalas con cuidado y dales a cada una su pequeña y espaciosa duna del desierto.

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5. Cultivo de variedades poco realistas

FOTO: TUANJAI / GETTY

Sé que es muy difícil resistirse al cultivo de un saguaro en el interior, pero por favor NO LO HAGAS. Algunas plantas salvajes sencillamentes no están destinadas a ser domesticadas, no importa cuán bonitas sean sus flores, confórmate con esas pequeñas y resistentes suculentas que vivirán felices en el alféizar de tu ventana.

La Crassula es un buen género para interiores, como la Sansevieria. Los cactus Mammillaria (llamados así por su pelo lanoso) son otra buena opción si estás buscando un compañero espinoso.

Molly J Marquand es jardinera, pequeña agricultora, botánica y escritora que vive en las montañas Catskill de Nueva York. Fiel a su formación académica, todos sus escritos reflejan una cuidadosa consideración de la naturaleza. Puedes encontrar más de su trabajo en mollyjmarquand.com

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