Ocho razones por las que desearás tener una silla Windsor

El primer modelo data del siglo XVIII y hoy, estas sillas originarias de los jardines coloniales pasan a los interiores repletas de color. La red arde con las nuevas versiones. No te las pierdas.

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En tonos pastel

En esta idea han renovado estas delicadas sillas de maderas torneadas pintándolas en tonos pastel creando un bonito collage degradado.

Foto: Honey Bearlane

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Acento de color

Los más atrevidos pasarán del pastel o los clásicos tonos neutrales y se lanzarán de lleno con el mundo del color intenso. Azul turquesa, rosa chicle, rojo fuego, amarillo neón...

Foto: Alex Fulton Design

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Color a dúo

Nos encanta esta idea para renovar una Windsor de la forma más moderna y chic: pintando en dos colores. Púrpura y dorado encajan de forma maravillosa.

Foto: Hilda got rocks

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En territorio navajo

En este salón, las sillas Windsor visten una mesa de madera pintadas en tonos oscuros. Los colores y motivos étnicos completan un salón espectacular.

Foto: My Domaine

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En la cocina

También en la cocina nos gusta incluir este clásico modelo. Se llevan en grupos donde los colores empastan de formas perfectas.

Foto: Olive and Love

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Un toque de pintura

Si quieres mantener la esencia del color de la madera virgen, opta por dar ligeros toques de color en algunos detalles: las patas, el respaldo...

Foto: Etsy

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Wild west

Las sillas Windsor añaden Historia a este salón decorado con toques del medio oeste americano. Wild west!

Foto: The wool cupboard

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En la terraza

Y es que, es su lugar de origen y como en la terraza, en ninguna parte. Las sillas Windsor, tan majestuosas y sofisticadas, aportan esencia señorial a un ambiente de exterior.

Foto: Ummer Field Design

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