Cómo decorar un salón para que resulte cálido

¿Quién teme al frío? Existen trucos decorativos para conseguir que el salón resulte más cálido. Rodéate de colores y texturas que suben la temperatura unos grados. 

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Estampados que abrigan

La sucesión de tapicerías estampadas potencia la sensación de calidez. Las cortinas con granadas abiertas, la butaca con diminutas flores amarillas y los cojines con rayas y la palabra love en diferentes direcciones, crean una profusión de motivos que acapara la atención. Ellos, y solo ellos, suben la temperatura de un salón que, por sus paredes sin enfoscar, podría resultar frío. El truco: asegúrate de que los estampados tengan tonos que armonicen entre sí. Telas de la colección Emma Bridgewater, de la firma Sanderson. De venta en Gancedo.

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Detalles en piel

La visión de cualquier complemento en piel -un cojín, una alfombra, una mantita...- produce sensación de calidez. El taburete Jurt, de pino, incluye un asiento de poliéster que imita la piel de pelo largo. ¡Parece un taburete con gorrito ruso contra el frío! Mide 30 cm de diámetro y 42 cm de alto. Es de las tiendas Casa.

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Los cuadros, un clásico del invierno

Desde que los escoceses eligieron las telas estampadas a cuadros para sus kilts, las faldas tradicionales de uso exclusivo masculino, los cuadros estampados sobre tejidos de trama gruesa caldean cualquier ambiente. Aquí los encontramos en el estor, a juego con la tapicería del sofá e incluso en la alfombra. Los cojines -a cuadros, liso en el mismo tono de las rayas y con un perrito estampado que transmite sensación de hogar- hacen el salón aún más cálido. Estor, sofá, cojines y baúl de roten, de Laura Ashley.

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Una alfombra gruesa bajo tus pies

Es un excelente aislante térmico para protegerte del suelo, frío y desapacible en invierno. Los modelos más cálidos son aquellos que tienen textura: pelo largo, lana en bucle o, como en este caso, una combinación de piel de diferentes colores. Alfombra, de Jacaranda. De venta en Macarena Saiz

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Pared, ventana y suelo bien vestidos

Igual que las personas se cubren para entrar en calor, también puedes vestir tu salón para elevar su temperatura ambiente. ¿Las claves?

1) Cortinas en las ventanas para frenar posibles entradas de aire frío; las de doble cara pesan más y ofrecen mayor resistencia a las filtraciones del viento. 

2) Papel pintado en la pared. Los estampados con motivos pequeños transmiten sensación de calidez. Si el salón es pequeño, elige un diseño estampado, pero con el fondo blanco para que no recargue en exceso el ambiente.

3) Aísla el frío que llega a través del suelo con una alfombra. Las que tienen rayas potencian la sensación de profundidad si las orientas hacia una entrada de luz natural: ventanas o puertas acristaladas que conduzcan a una terraza.

Telas y papel pintado de la colección Emma Bridgewater, de Sanderson, de venta en Gancedo.

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Mantas, esas cálidas aliadas

Todo salón cálido que se precie debe tener un plaid a la vista. Añade al sofá o a tu butaca una mantita y, cada vez que entres en el salón, sólo querrás acurrucarte en ella para leer un buen libro o disfrutar de tu serie preferida en la tele. Búscala en un color que armonice con la tapicería del sofa: bien a tono, si quieres que pase desapercibida, o en contraste si prefieres destacar su importancia decorativa.

Butaca, mesa, aparador, sofá, alfombra y complementos, de Ikea.

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Cojines con textura

¿A qué nos referimos en decoración cuando hablamos de textura? A aquellos acabados que, en lugar de ser lisos, presentan relieve o cierta peculiaridad que se aprecie con la vista o el tacto. En el caso de los cojines, tienen textura los de terciopelo, seda con brillo, los que evocan las labores de punto y cualquier acabado que produzca una sensación de relieve al tocarlos. Cuantos más cojines con textura introduzcas en tu salón, más cálido resultará el ambiente. Estos son de H&M Home.

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Los tonos calientes de la paleta de color

Son aquellos que provocan sensación de calidez cuando se aplican sobre paredes, tapicerías y complementos. Rojo, naranja y amarillo son los colores estrella de esta gama, aunque si quieres que tu salón resulte cálido, no tienes por qué limitarte solo a ellos. Los tonos claros también pueden potenciar una sensación confortable siempre y cuando incluyan unas gotas de ocre en su composición. Por ejemplo, en este salón predominan las tapicerías en color arena (blanco + unas gotas de ocre), con toques en rojo que realzan ese ambiente acogedor. El puf entelado con espacio de almacén en lugar de mesa de centro contribuye a que el salón se perciba más cálido. Papel pintado, tapicerías y muebles, de Laura Ashley.

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La chimenea

Su poder calorífico global no es tan elevado como un buen sistema de calefacción, pero si te sitúas cerca del fuego, la sensación de confort resulta más reconfortante que la térmica. Antes de instalarla, infórmate de la posibilidad de añadir un sistema que conduzca parte del calor hacia otras habitaciones de la casa, para aprovechar la energía calórica. Los modelos de cassette ofrecen la posibilidad de disfrutar del espectáculo del fuego sin que el humo ni las cenizas ensucien el salón.

Butacas, mesa y alfombras, de Ikea.

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