11 Ideas geniales para aprovechar la trasera del sofá

Cuando el sofá se ubica de tal forma que deja su trasera a la vista, conviene aprovecharla. Descubre cómo hacerlo para añadir un plus deco al ambiente.

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Hearst
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Una estantería encastrada

Los diseños modulares ofrecen ventajas interesantes. En este caso, el espacio que habitualmente ocuparía el respaldo del primer módulo, se ha convertido en una librería baja. Sus dimensiones son idénticas a las que tendría el respaldo, para no alterar la estructura del asiento. La estantería, además de práctica, añade interés decorativo a la trasera, que ahora gana dinamismo. Sofá, de la firma Flexform.

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Librería de suelo a techo

Cuando se planifica la distribución del salón, lo habitual es reservar una pared para adosar a ella el sofá. Pero basta con separarla 1 metro del tabique, para disponer de todo un muro libre donde instalar la librería; el modelo Camus II incluye una escalera (1.690 €). Sofá Baci (1.990 €). Ambos, de Habitat

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Zona de paso

Entrar en el salón y ver la trasera del sofá es un código visual que significa: "el ambiente importante es el que está situado en la zona de asientos, mientras que lo que ocurre detrás del respaldo, es secundario". Aquí, sin embargo, ese espacio ganó su propia identidad como zona de paso gracias a la consola, decorada con jarrones.

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Función: recibidor

Imagina una casa con una entrada angosta y oscura. Si los tabiques que la delimitan se derriban y desde la puerta se accede directamente al salón, tendremos un espacio más amplio y con luz natural, pero requiere crear una transición visual que desempeñe el papel de recibidor. El sofá de espaldas a la puerta y una consola adosada a su trasera ejercerán a la perfección ese cometido.

En armonía
Este espacio, decorado por la interiorista María de la Osa, transmite sensación de equilibrio. Las parejas de lámparas y espejos en la zona de estar potencian la simetría. Y el juego bicolor de las pantallas -trapezoidales en el salón y de forma cónica en el recibidor-, integran los dos ambientes

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Pasillo visual hacia la terraza

O hacia los dormitorios, la cocina... Cuando desde el salón se accede directamente a otras habitaciones, detrás del sofá se puede crear un falso pasillo que evite atravesar la zona de estar. Aquí, cómoda, sofá y baúles delimitan el paso.

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Un banco

Invisible desde el resto de la zona de estar por su baja altura, es la solución idónea para decorar la trasera del sofá con discreción, en especial, si lo eliges en el mismo tono de la tapicería. ¿Qué se coloca sobre él? Velas, jarrones, revistas...

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La consola

Cuando tiene una altura similar al sofá, se convierte en un expositor que invita a detenerse en él para contemplar su contenido sin agacharse, como si se tratara de un museo. En este caso se trata de libros de arte, decoración y diseño. Pero también pueden ser colecciones: conchas, abanicos, lupas, abrecartas, perfumeros, plumas, tarritos antiguos de cristal...

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Rincón de trabajo

El escritorio adosado a la trasera del sofá y la silla
-ambos orientados hacia la zona de estar-, forman un rincón perfecto para realizar tareas.
Pero esta idea implica una condición: ten en cuenta que, al encontrarse en el salón, el rincón deberá ofrecer un aspecto ordenado y estético. Una mesa que incorpore cajoneras mantendrá fuera de la vista y bien clasificados los papeles y el material de oficina.

Criterio estético
Una zona de trabajo en el salón debe aunar funcionalidad, ergonomía y diseño. La de la imagen lo consigue con un escritorio antiguo, una silla que evoca los modelos de los años 50, pero con ruedas y asiento regulable, y una lámpara retro. Todo, de Portuondo.

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La bicicleta

Levanta pasiones... Cada vez más personas la utilizan para mantenerse en forma o como vehículo alternativo para cuidar el medioambiente. Pero ¿dónde se guarda cuando subimos de la calle? Detrás del sofá es una opción práctica que además transmitirá esa sensación de espacio vivido que enriquece el ambiente.

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Zócalo de obra

Un revestimiento con textura y gran impacto decorativo llama más la atención si contrasta con otro liso. El zócalo realizado detrás de este sofá y pintado en blanco, cede el protagonismo a la pared de ladrillo visto. Una repisa de madera, a juego con el suelo, dibuja una línea de separación entre ambos y ofrece una superficie extra para libros y complementos.

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El despacho

La biblioteca, repleta de volúmenes para consultar, eleva un rincón de trabajo a la categoría de despacho. Aquí, el hecho de que el escritorio tenga casi la misma longitud que el sofá y sobresalga unos centímetros por encima de su trasera, demuestra la importancia que el despacho tiene en la casa. La librería de obra pintada en blanco se funde con la pared y no recarga el espacio.

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