Un salón con cocina integrada

Mis padres me han cedido la planta baja de su chalé para convertirla en mi vivienda. Se trata de un antiguo garaje y no sé cómo imprimir un aire actual, diáfano y anexo a la zona de día.

En un frente en línea se distribuyen los muebles de los audiovisuales para la zona de estar y la zona de trabajo para la cocina. El frigorífico, en el centro, marca el área de cada uno. La cocina se completa con una isla con barra de desayunos con dos taburetes y placa de cocción. Un amplio sofá en L, situado junto al ventanal, delimita los espacios aunque mantiene la continuidad visual. Una gran mesa de centro completa la decoración. Un rincón desaporvechado se ha aprovechado para ubicar el comedor. En este caso hemos elegido una mesa redonda con sillas en un vivo color amarillo.

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