11 trucos para mantener el peso sin dietas

¡Sigue estos consejos y presume de cuerpazo!

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Todas tenemos una amiga que come helados como si nada, que nunca pide ensaladas y que, a pesar de todo ello, ¡no tiene genes de superwoman! Y tú siempre te preguntas... ¿por qué está tan delgada si no hace dieta? "Las dietas no funcionan, fallan constantemente", afirma Carla Heiser, dietista y especialista en nutrición y metabolismo en Chicago. Así que, ¿cuál es el secreto para mantenerse delgada? Desde descansar adecuadamente hasta comer de forma saludable, ¡o incluso salir con tus amigas! ¿Preparada para conocer todos los trucos?

Fotos: Getty

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Bebe agua

Estar hidratada es importante para gozar de una buena salud (especialmente cuando haces ejercicio), pero además, muchas veces confundimos la sensación de sed con el hambre, según afirma la Clínica Mayo.

"Mantenerse hidratada es clave para el control del peso y para la salud en general", dice la dietista Jackie London. Si bien es tentador recurrir a bebidas azucaradas como refrescos, zumos, café con edulcorantes o cócteles, intenta beber mucha agua. Ten siempre una jarra de agua en el escritorio para ayudarte a recordarlo, y lleva una botella de agua reutilizable contigo cuando vayas de viaje.

No todos los días son ocasiones especiales

Donuts en la oficina, comidas en restaurantes, pasteles en la fiesta de cumpleaños de un amigo... Las celebraciones forman parte de nuestra vida, pero no deberían convertirse en una excusa para comer mal. Si bien los ''caprichos'' ocasionales son imprescindibles, tu dieta general es lo que mantiene tu peso estable, dice Heiser.

Así que ya sabes, ¡elige esos momentos de placer con cabeza! Por ejemplo, celebra tu cumpleaños con un trozo de tarta, pero evita comerla en los cumples de tus amigos.

Charla mientras cenas

Sí, has quedado con tus amigas para comer, ¡pero también para poneros al día! Y esto es lo que probablemente haga que comas menos.

En un estudio del Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, los investigadores pidieron a las personas que consumieran un tazón de helado en cinco o treinta minutos. Los que lo disfrutaron lentamente liberaron más cantidad de la hormona intestinal "stop-eating" llamada péptido YY y afirmaron sentirse más llenos. Así que sí, el truco está en saborear la lasaña, ¡pero más la compañía!

Olvídate de los productos light

Los alimentos con etiquetas "bajo en grasa" o "bajo en calorías" suenan bien en teoría. El problema es que suelen estar muy procesados y tienen un alto contenido de carbohidratos. "Estos se convertirán en azúcar en tu cuerpo, contribuyendo potencialmente al aumento de peso", dice Heiser. Además, las empresas mejoran estos productos después de eliminar la grasa llenándolos con azúcar, sal y otros aditivos.

"Las mujeres que no hacen dieta siguen leyendo las etiquetas de los ingredientes", dice Lori Shemek. Pero lo hacen para descubrir qué hay realmente en el producto.

No vetes alimentos

No vale la pena referirse a los brownies como "malos" y al kale como "bueno". Y es que en un estudio de la Universidad de Toronto, las mujeres que fueron privadas de chocolate durante una semana experimentaron más antojos y eran más propensas a comer chocolate.

Un estudio posterior en 2010 confirmó los resultados: si te dices a ti misma que no puedes tomar chocolate y tratas de no pensar en él, terminas obsesionándote. Además, está muy relacionado con hacerte pensar que eres un fracaso en la dieta, lo que se transforma en culpabilidad y en terminar comiendo en exceso. Así que, para mantener una relación más sana y feliz con la comida, ¡abandona la palabra "malo" de tu vocabulario!

Dedica tiempo a dormir

Cuando estás muy ocupada, lo primero que se resiente es el sueño. Pero las investigaciones demuestran que si deseas mantener un IMC saludable, dormir es una prioridad. De hecho, esas noches en las que no puedes dormir y tienes que elegir entre una hora más de sueño o despertarte temprano para hacer ejercicio, el doctor Shemek sugiere que te decantes por la primera opción.

"La falta de sueño tiene efectos hormonales que aumentan el peso y alteran el apetito, haciéndote preferir alimentos altos en calorías. Además, no tendrás la energía para ejercitarte de forma efectiva", dice.

No te recrimines a ti misma

Acabas de comerte una hamburguesa con queso pero has dejado las patatas fritas. ¡Error! En lugar de recriminarte, perdónate y sigue adelante, prometiéndote comer mejor la próxima vez. Y es que la autocompasión puede conducir a una mejor relación con los alimentos y a un índice de masa corporal más saludable, según revela una nueva investigación de la Universidad de Waterloo en Canadá.

Una autoestima baja puede llevar a una alimentación desordenada (como atracones) que causa aumento de peso. "Trátate del mismo modo que a un ser querido: con ánimo y asertividad", dice el doctor Shemek.

Olvídate de los refrescos sin azúcar

Los edulcorantes artificiales están creando mucha controversia. Si bien algunos estudios demuestran que no afectan al peso, otras investigaciones sugieren que las bebidas sin calorías pueden aumentar el peso al estimular el hambre, por eso el doctor Shemek aconseja evitarlos por completo.

"Los refrescos light preparan al cerebro para querer más azúcar, y muchas personas se vuelven adictas a ellos", dice. Además, beber un refresco light puede hacerte pensar que al estar ingiriendo menos calorías, puedes sustituir la ensalada por una hamburguesa con queso.

Experimenta en la cocina

Una alimentación saludable no resultará aburrida si animas tus comidas con hierbas y especias. Aparte de potenciar el sabor de cualquier plato, reemplazan la grasa siendo igual de satisfactorios, según una investigación de la Universidad de Colorado en Denver. Además, las especias como la pimienta roja y la cayena aceleran el metabolismo, algo que te ayudará a quemar algunas calorías extra de la comida.

Así que ya sabes, añade una pizca de pimentón ahumado en lugar de mantequilla sobre el brócoli al vapor, y en vez de hacer la pechuga de pollo asada, espolvorea por encima una mezcla de hierbas secas, ajo en polvo y hojuelas de chile. ¡Buen provecho!

No cuentes las calorías

Existe una gran diferencia entre cómo tu cuerpo utiliza 1.000 calorías de comida chatarra y 1.000 calorías de alimentos integrales, dice Heiser. Contar calorías puede llevarte a evitar alimentos nutritivos, como el pescado graso, el aguacate, los aceites de oliva y coco, las nueces o el chocolate negro.

Concéntrate en llenar tu plato con alimentos ricos en proteínas (pescado, pollo, tofu), verduras y una fuente de grasa saludable. Elegir bien la comida y prestar atención a las señales de hambre, te ayudarán a mantener un peso saludable, afirma.

Consume azúcar de forma inteligente

Consumir mucho azúcar no es bueno. "Tu cuerpo solo puede gestionar una cantidad determinada. Si te excedes, lo almacena como grasa", dice Heiser. Pero eso no significa que debas eliminarlo por completo. "Descubre cuánta cantidad puede recibir tu cuerpo", dice.

¿Te sientes cansada e hinchada después de unas cuantas galletas? En función de tu reacción, sabrás cuándo debes parar. Después de todo, se supone que la comida te hace sentir bien, ¡y cualquier mujer que no haga dieta lo sabe!

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