Falsos mitos sobre el vino rosado

Que no te engañen, los rosados son ideales para tomar a cualquier hora y en cualquier situación.

Vino rosado
Hearst

"El vino rosado es... tinto con blanco"

    Nada que ver con la realidad. Su proceso de elaboración nunca se basa en la mezcla de vinos.

    "El vino rosado se hace con uvas rosadas"

    Que nadie pretenda engañarte. Se produce a partir de una maceración ligera de uvas tintas.

    "Lo mismo que un clarete"

    Eso es imposible, ya que se producen de forma diferente. Los claretes se elaboran con la mezcla de uvas tintas y blancas.

    "Un color intenso significa buen vino"

    Para nada. De hecho, los caldos rosados más apreciados son los que tienen un tono asalmonado.

    "Es el menos apreciado"

    Nunca. Que se lo pregunten, por ejemplo, a los franceses, que beben más vino rosado que blanco.

    "Es la opción para quien no le guste el vino"

    Los enófilos saben que, aunque cada tipo tiene su momento, el rosado se toma a cualquier hora.

    "No hay vinos rosados excepcionales"

    Y entonces, los rosados de la Provenza, como el legendario Domaines Ott o Château d'Esclans, y el champán Louis Roederer Cristal Rosé, ¿qué son?

    "Es difícil de maridar"

    ¿Y tú te lo crees? Pocos vinos acompañan mejor ensaladas, pastas, pescados a la brasa o una paella como los rosados.

    "El vino rosado ya no se lleva"

    ¡Pero si es un must en los ambientes más glamurosos de Ibiza, la costa azul francesa, Miami o los Hamptons de Nueva York!

    Publicidad - Sigue leyendo debajo