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Lechugas: variedades, características y propiedades

Las lechugas y sus "parientes cercanas" se convierten en protagonistas de la mesa en la época de calor: alrededor de ellas giran las ensaladas más ricas y refrescantes.

ensalada de lechuga
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    Esta verdura cultivada desde hace más de dos mil años destaca por su frescor y poder saciante. Y aporta a la dieta vitaminas y minerales con muy pocas calorías.

    Se trata de una verdura de hoja suave y ligera que aporta muy pocas calorías y que resulta ideal para los meses de más calor. Rica en minerales y vitaminas A y B, actúa como calmante sobre el sistema nervioso y es muy saciante.

    La lechuga aporta abundantes vitaminas y escasas calorías: apenas 18 por 100 g de parte comestible, y contiene mucha agua. Además, gracias al lactucarium, una de las sustancias que la componen, su poder calmante sobre el sistema nervioso facilita el sueño. Lechugas y compañía son las más usadas en cualquier ensalada.

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    Variedades de lechugas

    Existen muchas pero hemos elegido las más populares del mercado para conocerlas mejor.

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    Lechugas de hoja dura:

    • Lechuga Romana. Es una variedad española y la más nutritiva, popular y económica. Se conoce como oreja de burro, pues sus hojas son largas y algo sueltas. Tiene versión mini: los cogollos de Tudela.
    • Escarola. Con sabor muy especial, ligeramente amargo y picante. De hojas rizadas y color verde-amarillo. Combina bien con frutos secos y cítricos.
    • Achicoria roja. Se le llama también radicchio y es que esta lechuga amarga procede de Italia. Gracias a su poder antioxidante y sus propiedades digestivas,
      se incluye en dietas sanas. Se puede tomar guisada.

      Lechugas de hoja tierna:

      • Lechuga de roble. Depende del color que tenga la lechuga, se la conoce como de roble blanco o rojo. En el primer caso, es completamente verde, y en el segundo presenta un tono morado oscuro que vira a marrón. Sus hojas onduladas recuerdan las del árbol del que llevan su nombre. La textura es suave y crujiente y el sabor, un punto dulzón. Lo ideal es mezclarla con otras variedades, más duras y amargas para hacer ensaladas. Como aderezos, le van bien quesos frescos, frutas y vinagretas suaves.
      • Trocadero. Es la lechuga francesa. De hojas tiernas y delicado sabor, mantecoso y con textura suave. Le sientan bien los aderezos ligeros. Combina con todo.
      • Rúcula. Posee muchos nutrientes: su ingesta mejora la digestión y ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre. Con un toque amargo, queda mejor mezclada con otras variedades.
      • Canónigos. Hojitas pequeñas con un cierto sabor a nuez. Son ricos en hierro y vitamina C. Su textura acompaña a cualquier receta. En ensaladas, van bien en con sabores fuertes y con frutos secos. Hay que añadirlas en el último momento, para que no se pongan blandas.
        INFO. La lechuga contiene antioxidantes y está considerada como un eficaz diurético que ayuda a eliminar líquidos.
        Hearst

        Lechugas amargas

        • Endivia. Inconfundible por su regusto amargo, este cogollo crujiente es una delicatessen. Como bocado fresco, braseado, frito o estofado con pasas.
        • Escarola. Es muy fácil reconocerla por su sabor peculiar: se aprecia más en crudo junto a frutas dulces, como la pera. Si la cocinas, en sopas, cremas y revueltos.
        • Rúcula. Al paladar posee un regusto picante y amargo muy especial. Lo ideal es tomarla cruda: prúebala en tostas para picar con tomates secos, o en smoothies verdes.
        • Canónigo. Es una de las favoritas para tomar fresca por su sabor suave y algo ácido. Sobre pizzas, bocadillos o en ensaladas que no vayan muy aliñadas. Cocinada, mejor incluirlo en recetas con baja temperatura.
        • Berro. Hasta su fino tallo se come y todo él posee un sabor picante. Muy rico fresco o al vapor y para elaborar pestos con ajo y un aceite de oliva gourmet.
        • Radicchio. Atractivo color y hojas suavemente amargas, no solo triunfa en ensaladas por su textura. Es un éxito culinario asado y a la plancha con verduras.

          Lechugas más suaves

          • Romana. Es la reina de las lechugas, con su forma alargada, un gran nervio central y un corazón más delicado. Sus hojas, algo amargas y de textura firme, son muy versátiles. Crudas en ensaladas o cocinadas al vapor: ¡pruébalas!
          • Batavia. Alternativa para tus ensaladas por su sabor neutro de sus hojas. Grandes, rizadas y de tonos que van del verde al rojo, está rica en cremas frías y en originales sándwiches rápidos de preparar.
          • Iceberg. Una de las más populares, tiene forma redondeada, con hojas grandes y prietas. Crujiente y suave, aunque se suele comer en ensaladas, sus hojas son ricas escaldadas para sabrosos rellenos.
            INFO. Las lechugas de primavera y verano tienen más nutrientes que las de invierno: han recibido mayor influjo solar. Elígelas de tonos oscuros, son las más ricas.

            Cómo lavar y conservar la lechuga en casa

            Lavarlas con agua fría. Haz solo las hojas que te vayas a comer, escurriéndolas y secándolas con papel de cocina o un centrifugador. Evita tenerlas mucho tiempo en remojo: sus nutrientes se perderán en el agua.

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            Guarda las lechugas en el cajón de la nevera, en la zona menos fría.

            En la nevera. Aunque estas verduras poseen una corta caducidad, estos consejos sirven para mantenerlas frescas. Necesitan un poco de humedad y la cantidad de aire justa. Deben ser guardadas en bolsas, en la zona menos fría del frigorífico y, a ser posible, sin estar en contacto con las paredes. Lo ideal es reservarlas un solo cajón, alejadas de frutas como los tomates y las manzanas. Desprenden gas etileno y éste las deteriora más rápidamente. Las hojas enteras duran más, entre 3 y 5 días.

            Hojas mustias. Ponlas en un cuenco que tenga agua y una patata cocida pelada y cortada en dos. Habrán recuperado su tersura en 2 h. También puedes ponerlas en una fuente con agua y unas gotas de vinagre. Guárdala en la nevera y espera unos 60 minutos. Verás cómo reviven.

            Los mejores aliños caseros para las ensaladas

            • Una vinagreta básica e infalible: 1 parte de vinagre por 3 partes de aceite más sal y pimienta al gusto.
            • Haz la salsa aparte. Primero, el vinagre y la sal. Mézclalo en un bote de cristal con tapa y agítalo. A continuación, el aceite. Vuelve a mover el bote.
            • El aceite: de oliva virgen extra. Para ensaladas frescas, con mucha verdura (tomate, cebolla, pepino, etc.) mejor elegir una variedad picual, de sabor fresco. Para ensaladas de frutas y macedonias, opta por un arbequina, de notas dulces.
            • El vinagre: de vino, de Jeréz, de manzana, balsámico, el zumo de limón...
            • Condimentos: hierbas como albahaca, perejil, menta, eneldo y tomillo. También el ajo y las chalotas y cebolletas muy picaditas.
            • Frutos secos: pipas, nueces... Mostaza de Dijon y miel añaden sabor y emulsionan y suavizan el aliño.

              Recetas exprés con lechuga

              • Crema de lechuga. Poner en una olla, 1 vaso de caldo, 1 lechuga, 2 patatas, 2 zanahorias, 1 cebolla y 2 dientes de ajo. Cuando esté cocido, triturar. Incorporar 2 quesitos en porciones y un chorro de aceite. Triturar y servir.
                Ensalada de lechuga con bacalao.
                Cocer 250 g de bacalao y desmigar. Poner en un bol con la lechuga lavada, 1/2 pimiento rojo y medio verde picado y la cebolleta. Puedes también añadir judías blancas o lentejas cocidas para tener un plato completo; aderezar.
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