Lechugas, las más frescas de la huerta

Las lechugas y sus "parientes cercanas" se convierten en protagonistas de la mesa en la época de calor: alrededor de ellas giran las ensaladas más ricas y refrescantes.

Ensalada de lechuga
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Aporta abundantes vitaminas y escasas calorías: apenas 18 por 100 g de parte comestible, y contiene mucha agua. Además, gracias al lactucarium, una de las sustancias que la componen, su poder calmante sobre el sistema nervioso facilita el sueño. Lechugas y compañía son las más usadas en cualquier ensalada.

Variedades de lechugas

Existen muchas pero hemos elegido las más populares del mercado para conocerlas mejor.

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Lechugas de hoja dura:

Lechuga Romana. Es una variedad española y la más nutritiva, popular y económica. Se conoce como oreja de burro, pues sus hojas son largas y algo sueltas. Tiene versión mini: los cogollos de Tudela.

Escarola. Con sabor muy especial, ligeramente amargo y picante. De hojas rizadas y color verde-amarillo. Combina bien con frutos secos y cítricos.

Achicoria roja. Se le llama también radicchio y es que esta lechuga amarga procede de Italia. Gracias a su poder antioxidante y sus propiedades digestivas,
se incluye en dietas sanas. Se puede tomar guisada.

Lechugas de hoja tierna:

Lechuga de roble. Depende del color que tenga la lechuga, se la conoce como de roble blanco o rojo. En el primer caso, es completamente verde, y en el segundo presenta un tono morado oscuro que vira a marrón. Sus hojas onduladas recuerdan las del árbol del que llevan su nombre. La textura es suave y crujiente y el sabor, un punto dulzón. Lo ideal es mezclarla con otras variedades, más duras y amargas para hacer ensaladas. Como aderezos, le van bien quesos frescos, frutas y vinagretas suaves.

Trocadero. Es la lechuga francesa. De hojas tiernas y delicado sabor, mantecoso y con textura suave. Le sientan bien los aderezos ligeros. Combina con todo.

Rúcula. Posee muchos nutrientes: su ingesta mejora la digestión y ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre. Con un toque amargo, queda mejor mezclada con otras variedades.

Canónigos. Hojitas pequeñas con un cierto sabor a nuez. Son ricos en hierro y vitamina C. Su textura acompaña a cualquier receta. En ensaladas, van bien en con sabores fuertes y con frutos secos. Hay que añadirlas en el último momento, para que no se pongan blandas.

INFO. La lechuga contiene antioxidantes y está considerada como un eficaz diurético que ayuda a eliminar líquidos.

Cómo conservar la lechuga

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En el cajón de la nevera, en la zona menos fría.

No la laves: ve arrancando las hojas, según las vayas a consumir, y ponlas debajo del grifo, no en remojo. Después, centrifúgalas o sécalas con papel absorbente.

Los mejores aliños caseros para las ensaladas

Una vinagreta básica e infalible: 1 parte de vinagre por 3 partes de aceite más sal y pimienta al gusto.

Haz la salsa aparte. Primero, el vinagre y la sal. Mézclalo en un bote de cristal con tapa y agítalo. A continuación, el aceite. Vuelve a mover el bote.

El aceite: de oliva virgen extra. Para ensaladas frescas, con mucha verdura (tomate, cebolla, pepino, etc.) mejor elegir una variedad picual, de sabor fresco. Para ensaladas de frutas y macedonias, opta por un arbequina, de notas dulces.

El vinagre: de vino, de Jeréz, de manzana, balsámico, el zumo de limón...

Condimentos: hierbas como albahaca, perejil, menta, eneldo y tomillo. También el ajo y las chalotas y cebolletas muy picaditas.

Frutos secos: pipas, nueces... Mostaza de Dijon y miel añaden sabor y emulsionan y suavizan el aliño.

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