Claves para una dieta sana y equilibrada tras los excesos de Navidad

Enero es el mes de los buenos propósitos, así inicia una dieta equilibrada y sana para recuperar los hábitos saludables perdidos en vacaciones.


    Las vacaciones son un período de excesos para la mayoría de nosotros y nuestra alimentación suele sufrir cambios. Modificamos las horas de las comidas, comemos más de restaurantes y bares, abusamos de bebidas gaseosas, nos permitimos algún que otro dulce... Y está bien, es momento de descansar y darnos los caprichos que durante el año evitamos. Pero tras las vacaciones nevideñas es bueno hacer un poco de limpieza, o lo que con respecto al organismo llamamos, dieta detox.

    Trucos para depurar el cuerpo sin esfuerzo

    Después de los excesos de las comidas de Navidad y del desorden alimenticio, es normal sentirse hinchado y con poca energía. La gran aliada para librarnos de las toxinas son el agua y las frutas, que también tienen fibra y acentúan la sensación de saciedad.

    Intenta beber, fuera de las comidas, entre 1,5 y 2 litros al día. Empieza la mañana desintoxicando e hidratando el cuerpo con un vaso de agua tibia con limón. Tómalo medía hora antes del desayuno, activará tu sistema digestivo y mejorará la función del hígado y el intestino. Y no olvides preparar los batidos y smothies verdes, que al combinar frutas y vegetales de hoja verde, conseguirás una bebida depurativa, adelgazante y revitalizante.

    Te ayudamos a empezar el año con un buen propósito: cuidarse. Lánzate a la tendencia de las celebrities de mimarse con una dieta que ayude a eliminar los excesos. Te sentirás renovada. Toma nota de estos 10 libros para ponerte en plan detox y empezar a cuidarte.

    Comer bien con una dieta saludable

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    Las llamadas dietas milagro tienen doble cara, debes tener cuidado. Aunque se logran efectos visibles de forma rápida, debes evitarlas, pueden ser peligrosas para tu salud. Una pérdida de peso requiere tiempo y constancia, no intentes quitarte muchos quilos en poco tiempo.

    • Come cinco veces al día, es importante no saltarse ninguna comida, ya que el metabolismo necesita estar activo y además corres el riesgo de estar falto de nutrientes. Es importante guardar un orden en las comidas y establecer rutinas horarias, pero sin ser estricto.
    • Reduce el consumo de azúcar y sal, ya que suelen encontrarse en recetas de postres y dulces y salsas, también en alimentos enlatados o bebidas. Si reduces su consumo, te acostumbrarás y tu organismo lo va a agradecer.
    • Consume carnes magras, lácteos desnatados, pescados blancos y cereales integrales.
    • Cocina con cariño. Comer es un placer, así que no te prives de sabrosas recetas al horno, en la sartén o en barbacoa. Por supuesto, una dieta baja en grasa va a necesitar cocinados a la plancha o al vapor, que supondrá también el control del pan y el aceite.
      El éxito de una dieta sana es que sea variada y equilibrada. No excluyas grupos enteros de alimentos.
      • No puede faltar las frutas y las verduras en tu alimentación, que tienen pocas calorías y aportan un menú completo con vitaminas, minerales y fibra. Las frutas y verduras en tu dienta aportan cantidades muy apropiadas de nutrientes y ayudan a mejorar las digestiones.
      • Intenta hacer ejercicio de manera regular, mejor en tu día a día, aunque sea caminar durante treinta minutos. Poco a poco volverás a la rutina y te sentirás bien. Ya sabes que la práctica de deporte libera endorfinas, así que el bienestar está asegurado.

        ¿Qué como cuando salgo a comer fuera?

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        Que quieras cuidar tu alimentación no significa que tengas que renunciar a tu vida social, así que sigue estos consejos para elegir bien el menú si cenas fuera de casa.

        • Come lo necesario, porque a menudo cometemos el error de ingerir más alimentos de los que necesitamos, por eso se provoca el aumento de peso. El cuerpo tarda entre 10 y 15 minutos en mostrar la sensación de saciedad, así que mastica lento y así distanciarás las ingestas. Los nutricionistas recomiendan comer una ración equivalente a lo que quepa en tu mano.
        • Infórmate de los alimentos que menos calorías tienen e intenta combinarlos entre si.
        • Elige solo un plato principal, evitando el entrante y el postre, así como las salsas y los empanados.
        • Bebe un vaso de agua del tiempo, a pequeños sorbos, antes de empezar a comer, así experimentarás mayor sensación de saciedad y, en consecuencia, tendrás menos hambre.
        • Ten cuidado con las bebidas alcohólicas, su combinación con la comida impide quemar las grasas.
        • Si quieres tomar vino, que sea una variedad seca, porque contiene menos azúcar.

          Piensa con cabeza y podrás disfrutar de tu comida con amigos o de tu velada familiar. No tienes por qué evitar salir, incluso pedir comida para que la traigan a casa y hacer un pequeño festín. Es el momento también de retomar tu vida, así que disfruta de comidas y cenas fuera de casa acertando con lo que pides de la carta y empieza a disminuir el consumo de bebidas alcohólicas o gaseosas azucaradas.

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