Una alfombra en croché

¡Te parecerá mentira! A partir de unas aplicaciones en punto podrás confeccionar tu propio diseño. Tan llamativo y original, solo te costará decidir dónde colocar la alfombra.

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Una alfombra todo terreno

Corta un trozo de antideslizante de la medida de la alfombra y colócalo debajo. También puedes escoger el fieltro de la base en color, se apreciará entre los huecos que dejan las piezas de croché. Y no te preocupes por las manchas, es lavable a máquina a 40º.  

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Materiales

- Adorno Lusy, de Ikea (3,99 €/juego de 5).
- Lana y aguja.
- Tijeras, fieltro y máquina de coser.  

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Paso 1. ¿Qué espacio tienes para la alfombra?

Plantea en el suelo cómo va a ser la composición. Mide el diámetro de cada círculo concéntrico y corta una hebra de lana del tamaño y color que mejor encaje en cada fila de aplicaciones.   

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Paso 2: Corta el fieltro

El siguiente paso es cortar una pieza de fieltro, que servirá de base y que dará consistencia a la alfombra. Debe medir unos centímetros menos que el diámetro total. Ayúdate de una cuerda y un lápiz, a modo de compás, para trazar la línea.

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Paso 3: Cose las piezas de croché

Une las aplicaciones de croché con lana del color que menos llame la atención en cada pieza, primero por círculos y luego, cada tira entre sí. Da la vuelta a las piezas cosidas e hilvana la base de fieltro para asegurarte de que no sobresale por los bordes.  

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Paso 4: Une el fieltro a las piezas de croché

Para finalizar, remata la costura de la base en la máquina de coser por el borde exterior (en hilo rojo para que no se aprecie por la cara vista). Plancha la alfombra por el derecho, colocando un paño de algodón entre el tejido y la plancha caliente.  

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