Una estantería renovada

Si tu bebé ha crecido y ya no utilizas su cambiador, recíclalo para convertirlo en una estantería. Si la colocas en la cocina, podrás almacenar libros de recetas, ingredientes, etc.

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Transforma un cambiador en estantería

La ventaja de elegir papel plastificado es su fácil limpieza. Para conservarlo más tiempo, coloca sobre cada estante un cristal cortado a medida.
Mesa, silla, taburete, alfombra y maceteros, de Ikea. Cajas metálicas y lámpara tetera, de Lou & Hernández.

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Paso 1: Mide con el metro el fondo de cada estante

Apunta las medidas y trasládalas al papel adhesivo de color negro. Córtalo con el cúter y pégalo desde arriba hacia abajo.

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Paso 2: Forra las baldas

Mide la superficie de las baldas y fórralas por las dos caras con el papel de color verde. Empieza a pegar por la parte inferior de la balda y corta con el cúter el papel que sobre. Luego, pégalo por la zona superior sin olvidarte de los cantos.

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Paso 3: Pinta la estantería

Una vez forrados todos los estantes, ponte los guantes y pinta la estructura del mueble del color que quieras. Puedes pintarlo entero o solo los frentes, como en este caso, y dejar los laterales en blanco. Da una segunda mano y deja secar.
MATERIALES
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Materiales

- Mueble cambiador; este es el modelo Hensvik, de Ikea (65,99 €).
- Rollos de plástico adhesivo, en verde de 45 cm de ancho y en negro de 90 cm de ancho.
- Pintura acrílica al agua amarilla.
- Metro, cúter y lápiz.
- Guantes y brocha.
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