Restaura sillón de médulas

A este sillón de médula, ya bastante deteriorado, le hemos dado otra vida al transformarlo en una vistosa butaca de lectura que, además, es muy confortable.

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Paso 1: Lija la butaca

Pasa la lija a fondo por toda la superficie de la butaca. De esta forma eliminarás las rebabas, imperfecciones y manchas de humedad que delatan los muchos años vividos al aire libre.

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Paso 2: Revisa la estructura

Con la ayuda de un martillo, repasa los clavos que estén sueltos para evitar posibles accidentes como rasguños, pinchazos, etc. Con unas tijeras, corta las fibras que estén rotas, y las que estén sueltas, fíjalas a la estructura con clavos nuevos.

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Paso 3: Pinta la butaca

Una vez restaurada la butaca, ya está lista para que la pintes. Escoge colores vivos, que la llenen de vida, como fucsias o rojos. Con una brocha, pinta con cuidado toda la estructura caña por caña. Deja secar y repite la operación con una segunda mano.

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Paso 4: Refuerza las uniones

Para fijar aún mejor las uniones y darle mayor estabilidad al sillón, coge unas tiras de cuerda gruesa y enróllalas en la unión de los brazos y en las patas más endebles. Grapa los extremos de la cuerda a la butaca con una grapadora de tapicero.

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MATERIALES

- Un sillón de médula.
- Lija.
- Pintura.
- Brocha.
- Cuerda.
- Grapadora de tapicero.
- Un martillo.

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