Cambio de look: paredes pintadas en degradé

Cinco consejos útiles para dar el paso en la creación de una pared degradada DIY. Te contamos cómo conseguirlo.

Sí, es cierto. Los degradados absolutamente perfectos sólo los conseguirán los profesionales gracias a aparatos más sofisticados como los compresores o las pistolas de pintura profesional. Sin embargo, no es ese nuestro objetivo. Lograr cambiar el aspecto de una pared lisa a una mucho más atrevida y original en dos o más colores de forma degradada, no es tan difícil. Los resultados menos sofisticados también tienen un encanto que los hacen especiales. Para conseguirlo, ten en cuenta varias cosas:

Publicidad - Sigue leyendo debajo

1. Elige entre dos y tres colores que no varíen en tonalidad

Por ejemplo, puedes probar con degradados sencillos en tonos pastel eligiendo el blanco y dos tonos del color que elijas que entre ellos varíe tan sólo uno o dos niveles. Respecto al blanco, procura que tampoco haya una diferencia abismal. Por ello los pasteles y el blanco son ideales para comenzar en el apasionante mundo de la pintura en degradé. Aunque no lo creas, la diferencia es muy notable.

2. Pinta en horizontal

Comienza pintando las líneas en horizontal. Por ejemplo, divide la pared en tres tercios y pinta cada uno de ellos de uno de los colores. Del más oscuro (en la parte inferior) al más claro (en este caso, el blanco, en la parte superior).

3. Que no te falten las herramientas adecuadas

La cinta de carrocero para cubrir aquello que no quieras pintar, varios rodillos (uno para cada color y un par más para pasar entre las líneas de división de color), varios pinceles... Evitarás tener que dejar el trabajo a medias.

4. Consigue el deseado degradado

Hay varias formas para poder lograr este resultado tan vistoso y atractivo. Una de ellas, es pasando un rodillo (nuevo) por cada línea divisoria, sin haberlo mojado en ningún color. Para varias veces y ve mezclando los tonos de forma ligera y sin prisas y repite la operación con un nuevo rodillo en la siguiente división.

También puedes hacerlo utilizando viejos trapos o esponjas que te sirvan de herramienta. Sin dejar que la pintura esté seca, ve apoyando el trapo suavemente en la línea divisoria y mezclando los colores mediante ligeros toques hacia arriba y hacia abajo. Irás creando un efecto difuminado que a la vista resultará muy llamativo.

5. No olvides fijar la pintura

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Los productos fijadores, la imprimación... todos esos pasos que siempre olvidamos son más que básicos para conseguir buenos resultados. Eso sí, deja que la pintura haya secado por completo antes de aplicarlo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo