Ideas para el cambio de cortinas

En cuanto empiece el buen tiempo te apetecerá sustituir las gruesas cortinas invernales por diseños más ligeros. Si aplicas ciertos trucos, lograrás un ambiente más fresco de cara a las estaciones más cálidas.

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Realiza una abrazadera veraniega

Si en el verano entras y sales constantemente de la terraza, es posible que la cortina se ensucie a media altura, justo en ese lugar donde todos la tocáis para apartarla. Una solución es recogerla con una abrazadera. ¿Qué tal si la haces tú misma con motivos veraniegos? Aquí se realizó con una cuerda y peces de escayola. ¡Muy marinera!

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Cortinas en la puerta de la terraza

En cuanto llegue el buen tiempo, mantendrás la puerta que da al exterior abierta. Asegúrate de que la barra de la cortina tiene suficiente espacio a ambos lados de la hoja, de lo contrario, la tela se arrugará y cuando quieras estirarla, el efecto de los dobleces resultará muy antiestético.

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Si hay corriente…

La visión de unas cortinas ligeramente mecidas por el viento resulta muy refescante. Pero si, más que mecerse, vuelan como si quisieran escapar hacia el exterior, una solución es coserles en el bajo un vivo de una tela más pesada, que sirva de contrapeso. Busca una tela del mismo color si quieres que pase desapercibido, o en contraste si te apetece que la cortina gane protagonismo.

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La pareja cortina + visillo

En el verano, la intensidad de la luz del sol varía de forma considerable en función de la hora del día. Para matizarla de forma gradual, coloca una cortina ligera y un visillo. Cuando quieras oscurecer el interior y garantizar un ambiente fresco, cierra ambos. Pero si te apetece que el sol veraniego alegre la habitación sin deslumbrarte, recoge las cortinas y despliega tan solo el visillo. Si tienes un modelo antiguo de encaje, rematado en blonda, recupéralo, ¡tiene mucho encanto! El modelo Alvine Spets, de Ikea, evoca la estética de antaño.

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¿Un visillo de verano es elegante?

Por supuesto. La sencillez del tejido quedará compensada si añades 10 cm más de altura a cada caída para que el visillo se prolongue sobre el suelo. Eso si: asegúrate de que la tela se puede lavar a máquina, porque al ser un acabado muy claro tendrás que limpiarlo con más frecuencia que los visillos que no rozan el pavimento. Pero si quieres que el ambiente resulte aún más elegante, busca un diseño ligero con un pequeño detalle que lo enriquezca. Las franjas verticales y sedosas de esta tela de la colección Palace, de Casadeco, añaden glamour al ambiente.

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Los bordados son un plus

Las cortinas de verano no tienen por qué ser siempre lisas. Los motivos estampados típicos de la época estival -mariposas, flores, pájaros...-  resultan refrescantes. Pero si te gustan los diseños monocromáticos, de estética moderna, busca una tela con bordados en el mismo tono del fondo. La textura enriquecerá el acabado. El diseño geométrico de la tela Dolcezza, de la firma Élitis, añade prestancia a la cortina sin perder su aire actual.

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Un visillo en el exterior

Las cortinas no siempre tienen por qué estar colocadas en puertas y ventanas. Si cuelgas un visillo en la terraza o el porche, podrás organizar un chill out para disfrutar del aire libre todo el verano. Cuando quieras contemplar las vistas, solo tienes que hacer un nudo bajo en el visllo, como el de la imagen, para lograr ese toque desenfadado de las zonas de relax estivales.

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