Cómo hacer fotos bonitas con detalles deco y triunfar en las redes

Suma likes (y un poquito de envidia) en Instagram y Pinterest.

flores frescas, velas y cubo de cinc
Cerabella

¿Te gustaría que tus fotos deco fuesen #picoftheday? Pues para eso necesitas: primero, un móvil que tenga una buena cámara. ¿Está limpia o tiene mil huellas de dedos? Segundo: iluminación natural. Si está tan nublado que el cielo parece un anuncio del Diluvio Universal, mejor déjalo para otro día. Tercero: un rincón digno de ser fotografiado. Y ahí es donde entran en acción los accesorios decorativos.

Si quieres triunfar en Instagram y Pinterest, no lo dudes: haz fotos de velas, cestas, cubos, jarrones, espejos… Todo tiene su truco. Hay que saber cómo colocar cada complemento y detalle decorativo para que, cuando hagas la foto, coseches una marea de likes en Instagram y sea la más pineada en Pinterest.

Tips básicos:

1. Crea pequeños bodegones. A menos que seas una gran fotógrafa, un jarrón solitario siempre parecerá más triste que un grupo de dos o tres.

2. Juega con los tamaños. Las composiciones escalonadas en altura dan más juego que las alineadas.

3. Añade profundidad. Colocar unos accesorios decorativos en primera fila y otros detrás consigue que tu foto tenga más perspectiva.

4. Incluye elementos que, al verlos, hagan que quien curiosea tus redes se pare y piense "uy, me encantaría estar ahí": flores, frutas, mascotas… El secreto (que no debes contar a nadie para que solo tú triunfes en las redes) es convertir una foto decorativa en una sensación. ¿Estás lista? Empezamos.

jarrones de cristal y damajuana
Maisons du Monde
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Me dedico a lo que más me gusta

Eso es, exactamente, lo que transmite esta foto. La cámara se pone ligeramente por encima de la mesa, como si fuese un espectador bajito. Los jarrones se suceden en diferentes planos e incluso el portavelas del final se corta un poco para dar la sensación de que la mesa —y la libertad de hacer lo que quieres— continúa. Pero los jarrones tienen truco. A la izquierda hay un bodegón formado por tres, escalonados en altura y unificados por las flores silvestres que la persona feliz está colocando en el jarrón más alto. A la derecha tenemos otro, compuesto por dos linternas de verano. Y entre ambos, una transición gracias a un invernadero mini de madera y un candelero de cerámica, dos materiales diferentes que añaden texturas al cristal y dinamizan la foto.

De Maisons du Monde: botella decorativa Tuscany (12,99 €). Jarrón de cristal verde (8,99 €). Candelero de terracota (6,99 €).

cesta de madera clara de ikea
Ikea
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¡He visto un lindo gatito!

Aquí hemos cambiado la posición de la cámara. El fotógrafo se ha tirado por los suelos, pero merece la pena. Al meter al gatito dentro de la cesta —atención, no hacerlo en casa a menos que la mascota te conozca y no te tenga manía—, nos hemos puesto a su misma altura para que quien vea la foto desee acariciarlo antes de darte su codiciado like. Fíjate en la composición. La puerta está abierta y nos deja ver un maravilloso jardín (te gustaría tanto salir un ratito…) que, por supuesto, se encuentra en un segundo plano para dar profundidad. Las zapatillas —verdes, del mismo color que la hiedra, otra "casualidad"— dan la sensación de que alguien ha entrado, se ha quitado los zapatos y, descalza, se ha sentado en el suelo para acariciar a su gatito, metido en la cesta Tjillevips, de Ikea (20 €).

cangrejo, cajas y cestas de fibra
Maisons du Monde
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Vamos a dar un paseíto por el puerto

La estampa es de lo más evocadora. Dos elementos verticales —los pececitos de madera colgados a la izquierda y las redes en pie a la derecha— nos están diciendo "Ey, mira lo que hay en el centro". Y, cuando lo haces, te encuentras con un ejemplo perfecto de composición escalonada. Hay tres planos. El del suelo, con la cesta, las botas, el cubo y la linterna es más largo, porque forma la base que "sujeta" toda la composición. A media altura tenemos otra cesta, pero —y este es un importante tip deco— colocada sobre el taburete para conseguir ese nivel intermedio. En el superior tenemos dos bodegones, en realidad. El de la izquierda lo forman las cajas apiladas (de nuevo, juego de alturas) con la botella y el cangrejo apoyado en la pared. Y el de la derecha contiene la cesta, la tapa de la cesta y la pizarrita, que dibujan un triángulo visual entre los tres. Los dos bodegones tienen la misma altura: un nuevo tip…

De Maisons du Monde: cestos, cajas, cesta de metal (33,97 €) y cangrejo de fibra (26,99 €).

maceteros de fibra y cuadros
El Corte Inglés
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Fotografiar cuadros es fácil

Claro que, para eso, tienen que estar bien colgados o parecerá que acaba de pasar un terremoto. El truco es agruparlos de forma que, juntos, dibujen un cuadrado o un rectángulo. Aquí tenemos dos bloques. El primero es un rectángulo integrado por los 4 cuadritos de la izquierda —dos verticales y dos horizontales del mismo tamaño— que se suman al cuadro horizontal que tienen debajo. ¿Te has fijado en que el bloque de los cuatro de arriba ocupa un espacio visual similar al de debajo? A la derecha tenemos el segundo bloque, más dinámico porque alterna cuadros de distinto tamaño y formato, pero su conjunto prácticamente dibuja un cuadrado. Como los cuadros en solitario tienen menos encanto —salvo que estés en una galería de arte, claro— se han añadido elementos que den ese puntito acogedor digno de triunfar en las redes: el banco, el cojín, la mantita y las macetas de fibra: con pie (39,95 €) y con asas (34,95 €). Todo, de El Corte Inglés.

velas de colores en un cubo de cinc
Cerabella
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Flores y velas: el like está servido

Esta foto cumple con todos los tips. El cubo de cinc está en primer plano. Detrás, y en un nivel más alto, las flores frescas parecen recién cortadas. Fíjate que los pétalos armonizan con el color de las velas. ¿Casualidad? Nooo. Apetece quedarse en este rinconcito de lo que parece una cocina antigua. Los azulejos, los grifos, el cubo de cinc… son como una película en la que la protagonista, por supuesto, guapa e inteligente, acaba de cortar flores en el campo y las va a poner en jarrones de su —seguro— casoplón en la campiña. ¡Claro que querríamos estar ahí! Velas, de Cerabella.

copa y botella de cristal antiguos
David Montgomery
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Me acerco mucho, mucho

Sobre todo, cuando quiero crear un bodegón mini que transmita emoción. ¡Y este lo logra! El libro antiguo abierto, la foto en color sepia, los carteles del precio sujetos con cuerdas de algodón… Sí, no hay duda: parece que te acabas de meter en un anticuario aunque la foto la estés haciendo en la cocina. La toma es un poquito desde arriba, picada, tal y como haría cualquiera que se acerque a ver con más detalle la copa. Aunque no lo parezca. tenemos un bodegón con tres figuras: la botella, la copa y la botellita tumbada. ¿Y por qué a esta última nadie la pone de pie? ¡Ah! Porque así conseguimos el juego de tres alturas. En un segundo plano, las botellas de cristal con conchas y cantos rodados —otro guiño a paseos por la playa que nos llega al corazón— añaden profundidad a la foto.

espejo de fibra natural
La Redoute Interieurs
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Fotografiar espejos tiene truco

Lo primero es que vas a tener que retocar la imagen salvo que quieras aparecer tú en ella, lo que implica hacer pruebas para comprobar que sales centrada, bien erguida, con el pelo perfecto y sin dejar la boca abierta, que a veces, cuando nos concentramos, se nos cae la mandíbula. El espejo debe ser el protagonista de tu foto.

La toma, frente a él, como si quisieras mirarte. Pero si está solo en ella, parecerá un catálogo. Crea una composición debajo que lo arrope. Una consola, un aparador, la encimera del baño… servirán para colocar en ellos un bodegón de jarrones, por ejemplo. Importante: entre la parte inferior del espejo y la composición deben quedar 30 cm como máximo. Si dejas más, perderás la sensación de rincón acogedor y algún like por el camino.

De La Redoute Interieurs, espejo de ratán y sisal Loully (169 €).

escurridor de metal antiguo con fresas y cuchillo
laura edwards
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Mmmm, unos fresones…

Parece fácil, pero esta foto lleva su tiempo. La toma es cenital, es decir, desde arriba. Puedes hacerla montando el bodegón directamente en el suelo, haciéndolo pasar por una mesa. Pero ¡ojo con tu sombra! No debe aparecer en ningún momento o se perderá el encanto, porque la gracia de esta imagen es que recoge un momento aparentemente improvisado. Tú estabas allí, comiendo fresón y has dicho "Ah, mira, voy a hacer una foto". Ya, ya. El escurridor —divino, con su pátina del tiempo— está en diagonal respecto a los laterales de la imagen, y el cuchillo, ligeramente manchado sin llegar a estar sucio, se inclina hacia él para delimitar un triángulo visual imaginario. Entre ambos, una selección de fresones completa la composición. Por supuesto, la fruta está impecable, sin zonas aplastadas ni rotas. ¿Y los fresones con hojitas verdes? También son intencionados: dan color y alegría.

guirnalda, cojines, menaje y velas de verano
David Garcia
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Salgamos al jardín

El tip de incluir un trocito de la puerta al hacer la foto siempre da buen resultado. ¿Por qué? Es una invitación que te dice "pasa, pasa". Y el lugar al que vamos a entrar es de lo más apetecible: una mesa que te espera para sentarte en el banco, en medio del campo. Pero, claro, no es una mesa cualquiera. Tiene un menaje veraniego, "casualmente" en color azul, a juego con los cojines, el camino de mesa e incluso los pompones del capazo en el suelo. La toma incluye detalles para que te des cuenta de que lo vas a pasar tan bien allí, que incluso prolongarás la tertulia de noche: la guirnalda de luces, las linternas de metal y cristal, las velas… Todo es de Laura Ashley.

papeles pintados naturales
@ Manolo Yllera
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Un moodboard divino

Bienvenida a esas fotos artísticas que triunfan en las redes. Con ustedes, una presentación de papeles pintados tan bonita que se podría enmarcar. La base la forman dos modelos en diferentes tonos de gris. El de la izquierda es más pequeño y claro. El de la derecha es más oscuro para que destaquen mejor sobre él las muestras de papel de fibras; para que quepan todas, debe ser por fuerza más ancho. ¿Por qué se han colocado así las muestras? Siguen el mismo juego de escalonar las alturas, aunque en este caso sean superficies planas. Si te das cuenta, las tres ocupan un espacio visual muy similar al del plato. Y, para potenciar esa unidad, los dos bloques comparten un elemento común: los palillos chinos. Fíjate que los que están sobre el plato se han situado exactamente donde se unen los dos papeles del fondo. Otra "casualidad" más que intencionada. El plato azul y las ramas verdes iluminan la composición, lo mismo que el mango verde flúor de los palillos de abajo. Papeles japoneses de la colección Nara, de Gancedo. Se realizan a mano, trenzando fibras naturales según la tradición artesanal.

vitrina y tarros de cristal de ikea
Ikea
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Ese detalle en primer plano que enamora

¿Y cómo no va a enamorar algo así? La toma es un poquito picada, desde arriba, y tan cercana que no vemos la vitrina entera. Pero no importa, porque esta foto tiene suficiente contenido emocional para que guste. De hecho, al acercarnos tanto, la sensación es de que estás curioseando algo privado, que solo puedes ver tú. Dentro, unos delicados tarros de cristal sostienen hojas verdes. Lo ves y dices: "aquí hay frescura, aire, luz natural…" ¡Y podría ser un semisótano, pero nadie lo sospecharía jamás! Tip importante: toda pieza de cristal que vaya a ser fotografiada debe estar absolutamente limpia, sin polvo ni huellas de dedos. Limpia, también, las que habrás dejado al colocar la composición. ¿Te has fijado en los jarroncitos? Son tres, una vez más, y colocados en tres planos para lograr mas perspectiva. Aquí, como la base de la vitrina es de espejo, se han situado de manera que sus respectivos reflejos no se pisen entre sí. Mini vitrina Bokmarken, de Ikea (20 €).

jarrones de diseño moderno, de madera
La Redoute Interieurs
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Juega con las texturas

Dan mucho juego. La toma de esta imagen es frontal, como si estuviésemos sentados mirando de frente. Y cercana, para centrar lo que nos interesa destacar. ¿Y qué es? Una fascinante combinación de texturas. Los jarrones forman un bodegón de tres piezas (el número mágico en decoración), escalonados en altura los dos más anchos, y con un diámetro más pequeño el de la derecha. Los tres comparten la misma madera lisa en acabado natural. Fíjate que es del mismo tono que el frente del aparador, con un trenzado que aporta ya una textura diferente. Las flores secas —ese detalle acogedor que no puede faltar para triunfar en las redes— son una tercera textura, similar a la del cuadro, una decoración de pared —"casualmente", en los mismos tonos de los jarrones— realizada con celulosa prensada de efecto bordado (otra textura más). Es el modelo Papyrus (479 €). Jarrones Sato (desde 54,99 €). Todo, de la Redoute Interieurs.

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