Estilo rústico, espíritu campestre

¿Quién no desea en algún momento la tranquilidad de la vida en el campo? La ausencia de prisa, el aroma de la hierba y la charla en la cocina evocan un escenario que puedes reproducir en casa con las pinceladas rústicas justas.

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La madera natural

La diversidad climática lleva a realizar los muros con materiales diferentes según cada zona: piedra, adobe, sillería, mampostería… Sin embargo, la madera es un elemento común en todas las casas rústicas. La vemos en la viguería vista del techo, aunque el entrevigado se pinte en un color claro para que parezca más alto. Y en madera, también, se realizan las puertas —algunas con doble batiente— y las ventanas, que se refuerzan con contraventanas para proteger el interior del frío.

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Loza y porcelana

Con ellos se realizaba el menaje y otros accesorios básicos, como los destinados al aseo personal antes de que se popularizara la integración del cuarto de baño en las viviendas. En la colección Botanic Garden, la firma Portmeirion reproduce la belleza de aquellas piezas en modelos realizados en gres porcelánico, más resistentes: jarra y jofaina (69,04 € aprox. c/u).

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Barro + pintura

Los suelos de barro son una seña de identidad en las casas de campo. Sin embargo, las baldosas realizadas con este material son porosas, de ahí que se deban tratar para evitar que el agua o las manchas las dejen señaladas. Una alternativa son los suelos de gres que imitan el acabado del barro. Su aspecto es similar, pero resultan más fáciles de mantener y soportan bien golpes y arañazos. En cuanto a las paredes, la firma Bruger dispone en su colección Blancos Naturales de pinturas con acabados que recuerdan los muros blanqueados con cal. Pero, a diferencia de ésta, es lavable, no salpica y se consigue una excelente cobertura con la aplicación de una mano (39,86 €/4 l).

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Porche country

Característico de buena parte de la arquitectura tradicional, su misión era proteger el acceso de la vivienda del agua o la nieve. Los días de buen tiempo, las vigas y pilares de madera cobijan una agradable zona sombreada para disfrutar al exterior. En derribos es posible conseguir vigas antiguas, que añaden, con sus nudos y grietas, la belleza acuñada por el tiempo. Además del porche, también puedes colocar una viga sobre el dintel de la puerta de acceso a la casa, y dejarla a la vista. El único riesgo es la posibilidad de que tengan xilófagos —insectos que devoran la madera y que se propagan hacia muebles, puertas o ventanas—. Lakeone dispone de productos para eliminar estas molestas plagas.

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Piezas recuperadas

La forma más sencilla de dar un aire rústico a la decoración, sin necesidad de hacer obras, es incluir detalles que evoquen la actividad de la vida en el campo. La vieja tabla de lavar puede ser una bandeja, una media fanega de madera puede convertirse en un macetero, y una orza de loza, el original jarrón de ramas y flores secas.

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El rincón de la chimenea

La simple visión de una chimenea evoca las casas rústicas: la lectura y la charla serán una delicia junto al crepitar del fuego. Si te decides por construir una, asegúrate de planificar también un espacio para almacenar la leña. Butaca tapizada con tela Acantha, en rojo, de Laura Ashley.

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Esteras en la ventana

Para conseguir un efecto similar a los modelos tradicionales, recurre a un estor de bambú: en Leroy Merlin los encontrarás en diferentes acabados.Los realizados con tablillas son más opacos que los elaborados con varillas finas. Si el bambú está teñido en algún color, conviene alejarlo de cualquier contacto con el agua para que ésta no le deteriore: límpialo, por tanto, con la aspiradora y asegúrate de cerrar la ventana en caso de lluvia. Los estores de bambú en un acabado natural se mantienen con agua, detergente y un chorrito de amoníaco.

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Diseños de forja

Junto a la madera, el hierro forjado es el material que mejor reproduce el mobiliario de un ambiente rústico. En la actualidad, firmas como Ikea o Laura Ashley disponen de camas y muebles que recuerdan aquellos diseños elaborados. Sin embargo, el acabado negro de antaño se suaviza hoy con una pátina en color blanco para lograr interiores más amables.

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El papel pintado

Típico de las casas de campo en el norte de Europa, el papel compensa visualmente con la calidez de su estampado el frío que azota los muros desde el exterior. El papel vinílico Bonne Maman, de Caselio, evoca el paisaje de la Provenza (30,90 €/rollo).

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