Diseños a medida

Los muebles de obra sacan partido al espacio y camuflan pilares y retranqueos. Además, son fáciles de instalar y admiten todo tipo de acabados. Si quieres conocer sus posibilidades, aquí encontrarás propuestas funcionales para utilizarlos en cualquier rincón de la casa.

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Cabecero de DM.

En este dormitorio el arquitecto Damián Ribas eligió DM -paneles de fibra de madera de densidad media que se venden en distintos anchos- para realizar un cabecero de pared a pared hasta media altura que permite utilizar la parte superior como repisa. La estructura se atornilla a la pared con escuadras, y se puede empapelar o laquear en cualquier tono. El diseño incorpora un vano cuadrado, que hace de mesilla, y un cajón.

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Librería en el dormitorio.

En esta habitación se abrió un tragaluz para permitir el paso de la luz natural entre el dormitorio y el comedor. Debajo, se realizó una librería en DM que se pintó en el mismo tono de la pared para integrarla mejor en la decoración. El DM es un material perfecto para hacer estanterías, ya que su instalación no requiere hacer obras. Cuando la estructura ya está terminada y laqueada, se fija a la pared mediante escuadras en ángulo. Para evitar que la laca se raye, conviene forrar la base de los objetos decorativos metálicos o de barro con un poco de fieltro.

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Un mural para el salón.

Una versión más actual de la boisserie de estilo clásico es realizar una librería de DM en la zona de estar, como ésta laqueada a tono con las tapicerías, que incluya estantes para colocar el televisor, el video, el DVD y el equipo de música. Para aprovechar mejor el espacio, ten en cuenta las siguientes medidas: un televisor convencional necesita un estante de 60 cm de alto, 60 cm de ancho y 55 cm de fondo; el vídeo y el DVD caben en un hueco de 20 cm de alto, 40 cm de ancho y 40 cm de fondo; y el equipo de música, en un estante que tenga 50 cm de alto, 40 cm de ancho y 40 cm de fondo.

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Diseño de yeso revestido con madera

Los tableros de yeso laminado son adecuados para realizar cabeceros de obra en un dormitorio ya que, al estar recubiertos por dos capas de celulosa multihoja, actúan de aislante acústico y térmico. Si se desea conseguir un acabado más acogedor, se pueden decorar con listones de madera, que se fijan con clavos acerados o se pegan con silicona. Aquí el arquitecto José María Villalonga realizó un cabecero corrido para las dos camas, remató la superficie con una repisa de madera de iroco, y en el frente colocó listones de pino machihembrados pintados de blanco.

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Para integrar un pilar.

La ventaja de los cabeceros de obra es que, al realizarse a medida, permiten integrar los elementos arquitectónicos, como pilares o retranqueos. Si el diseño se realiza en DM, como en la foto, el tablero se corta en piezas que se pegan con cola y se laquean a tono con la pared. Cuando el elemento arquitectónico es redondeado, se puede recurrir a placas de yeso trillaje, que se humedecen y se dan forma en moldes hasta obtener la curvatura deseada, o bien a placas Pladur N 6,5 mm, que tienen un radio de curvatura de hasta 60 centímetros.

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Hornacinas en el cuarto de baño.

Una buena idea para tener a mano el gel y los artículos de aseo es realizar hornacinas de obra en la zona de baño. En esta ducha, Aitor Echevarría proyectó cuatro vanos cuadrados en la pared y, para integrarlos mejor en la decoración, los revistió con el mismo gresite blanco elegido para las paredes. La única consideración que conviene tener en cuenta a la hora de poner en práctica esta solución es que la base de cada hueco debe presentar una leve inclinación hacia el exterior para que el agua fluya y no se acumule provocando humedades.

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Librería retranqueada en el salón.

Si necesitas más espacio de almacén, toma nota de esta propuesta para sacar partido a la pared libre que quedaba sobre el respaldo del sofá. En el tabique se realizaron hornacinas que se utilizan como librería y para guardar material de oficina organizado en cajas. La ventaja de este diseño respecto a las librerías exentas con estantes voladizos es que, al no sobresalir, la cabeza nunca choca con las baldas. En cuanto al material más aconsejable, decídete por placas de yeso si vas a sacar los objetos que guardas en las hornacinas con frecuencia ya que, al incorporar cintas de vivos, protegen los cantos contra desconchones.

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Tabique con armario y estante.

Los muros tienen un gran potencial de almacenaje. En este baño diseñado por María Luisa Malagarriga, la parte superior de la pared se aprovechó con un estante retranqueado y un armario. Si vas a almacenar objetos muy pesados en el armario, descarta la escayola para hacer el tabique; este material se fija a la pared sólo con rozas por lo que un peso excesivo las puede quebrar. Elige, mejor, tableros de yeso laminado, tipo Knauf o Pladur, como se atornillan a una estructura de perfiles metálicos que se fija a suelos, paredes y techos, son más resistentes.

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Muro separador entre dormitorio y office.

Fíjate bien en esta foto que muestra la versatilidad de los tabiques de obra. Para independizar el dormitorio del office se levantó un tabique de ladrillo que se tendió de yeso y se pintó con gotelé blanco para ocultar las imperfecciones del acabado. La presencia de un pilar dividió el muro en dos partes: a la izquierda, se realizó una estantería que integra este elemento arquitectónico; la balda superior se prolongó hacia la derecha en un estante sin trasera que se adapta al techo inclinado y delimita el vano que independiza los dos ambientes.

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Encimera de cocina y estantes.

En esta cocina de estilo rústico se combinaron dos ideas muy prácticas hechas con materiales diferentes. Por un lado, se realizó una encimera de ladrillo en forma de L y se revistió con losetas de barro. El espacio que quedaba debajo se aprovechó con baldas que, para ocultar su interior, se cubrieron con unas cortinillas a rayas sujetas por un sencillo gusanillo. Además se instalaron estantes de escayola pintados en el mismo tono de la pared. Para proteger la superficie de posibles arañazos, los estantes se forraron con telas rematadas en ondas.

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Mueble de fregadero y baldas.

Los propietarios de esta cocina de estilo rústico eligieron el ladrillo, por su terminación irregular, y potenciaron este efecto con un tendido de yeso intencionadamente descuidado. La encimera se remató con azulejos pintados en rojo, que se prolongaron en un pequeño frente para proteger la pared de las salpicaduras del agua. Debajo, el espacio se aprovechó con un armario con estructura de ladrillo y puertas de madera. A su lado se realizaron dos baldas de escayola, donde sólo se almacenan complementos de uso frecuente para evitar que se llenen de polvo.

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