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Cerramientos y ventanas

Si se dispone de licencia para alterar la fachada, los cerramientos son la opción idónea para ganar metros, modificar la distribución o para facilitar el paso de la claridad hacia zonas sin luz natural.

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En la terraza

Una de las reformas más habituales consiste en cerrar la terraza para ampliar el salón. En este caso, la interiorista Pilar Líbano mantuvo el desnivel que existía entre ambos espacios para crear una zona tipo chill out, amueblada con colchonetas colocadas sobre una moqueta, de Asch de Mas. El cerramiento, con estructura metálica lacada en blanco, incluye persianillas de lamas en los cristales para regular la entrada de luz natural. Es importante planificar qué actividades se realizarán en la nueva zona para determinar dónde irán los puntos de luz, los enchufes y las tomas de televisión, antena o teléfono necesarias.

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Un mirador

Cuando el espacio es escaso, un mirador ofrece un gran potencial para organizar en él una habitación independiente. La solución suele ser la sustitución de los ventanales de suelo a techo por un muro a media altura y ventanas, pero sin alterar mucho el diseño del mirador, para no variar tanto la fachada. Para que el nuevo ambiente quede protegido del frío y del calor, el muro se aísla con lana de roca. Para las ventanas, el sistema de apertura tradicional es más hermético que las correderas. En este dormitorio, decorado por Itzíar Elejalde, las ventanas de aluminio lacado en blanco potencia la sensación de mirador. Los estores permiten manejar cada ventana de forma independiente.

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La cocina, en el porche

Esa fue la solución de las decoradoras Sofía Pernas y Micaela Neira: cerrar el porche y crear en él una cocina. Si existen suficientes módulos de almacenaje, se puede prescindir de armarios altos y colocar un frente corrido de ventanas que proporcione tanto luz como unas magníficas vistas del exterior. Este cerramiento se realizó con perfiles de PVC con acabado madera, más económico y fácil de mantener que la madera natural.

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Cerramiento doble.

A veces es necesario alternar cerramientos. Este salón que, antes de la reforma por Íñigo Echave, era una gran terraza. Además de la tabiquería, se planificaron dos cerramientos distintos. Al fondo, ventanales de suelo a techo que forman un mirador semicircular. En el lateral, sólo ventanas para colocar debajo el sofá, adosado a la pared. En ambos casos, se trata de cerramientos con perfilería de PVC en color blanco. En zonas con poca luz natural a menudo se prescinde de estores para facilitar la entrada de la claridad. Para que las tapicerías no se deterioren con la acción del sol, conviene usar cristales de baja emisividad térmica, que reducen las radiaciones solares. Sofá y alfombra, de La Alpujareña. Mesa, lámpara y librería, de Íñigo Echave.

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Diseño en cuadrícula.

Este diseño es habitual en cerramientos situados en plantas altas que ocupan una gran superficie acristalada, ya que la perfilería en retícula reduce la sensación de vértigo. Para abaratar costes, es aconsejable combinar elementos fijos con ventanas. Así se hizo en este dormitorio, proyectado por la interiorista Cristina Gamiz, con un cerramiento de aluminio lacado en blanco. Escritorio y silla, de Línea Barcelona. Alfombra, de Smon Barcelona. Lámpara, de Artemide.

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Tabique de cristal.

Se estima que una habitación bien iluminada es aquella en la que la superficie acristalada ocupa, al menos, un 12% de la superficie habitable de la estancia. La mejor forma de lograrlo es sustituir un tabique por un cerramiento acristalado, como hizo aquí el estudio de arquitectura Manuel de Miguel Muñoz. Para evitar tanto el frío del invierno como el efecto invernadero en verano, los perfiles de aluminio deben tener rotura de puente térmico, y el cristal ha de ser doble, con una cámara intermedia de aire que, además, impida la condensación.

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Con puertas plegables.

Un cerramiento con puertas plegables plantea ventajas e inconvenientes. El hecho de que las hojas se recojan a un lado y ocupen menos espacio que una puerta batiente es un punto a favor, en especial cuando no se dispone de demasiados metros útiles. Esa fue la razón que decidió a la arquitecta Eva Diego García a diseñar este cerramiento de aluminio para integrar parte de la terraza en el salón y ampliar la zona de estar. Sin embargo, las juntas de las puertas plegables son menos herméticas. Además, las hojas suelen ser más estrechas, por lo que el cerramiento tiene más perfiles y resulta menos luminoso.

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