Suelos rústicos

Barro cocido, baldosas cerámicas y piedras naturales son una opción perfecta para decoraciones de aire rústico. Esta selección te ayudará a conocerlos mejor.

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Barro cocido

Es arcilla trabajada a baja temperatura. Su único inconveniente es su alta porosidad: se recomienda sellar el poro y protegerlo una vez al año con ceras o aceites para que no se manche ni absorba el exceso de humedad.

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Mármol envejecido

Roca caliza metamórfica. Puede trabajarse de distintas formas, y esto condiciona su terminación. Es muy resistente y soporta bien el paso del tiempo. No debe limpiarse con productos abrasivos.

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Pizarra

Piedra natural formada por varios minerales como cuarzo, grafito, carbonatos y otros. Impermeable, resistente al desgate y a los productos abrasivos; cuando está humeda, es quebradiza y resbaladiza.

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Loseta hidráulica

Elaborada a base de cemento prensado teñido con pigmentos naturales. Es un material delicado, requiere impermeabilización. Se pueden encerar y fregar sólo con agua.

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Cuarcita

Roca morfológica con gran valor estético. Se caracteriza por su dureza y escasa absorción del agua. Se puede cortar de forma regular; destaca la belleza de las piezas con fósiles incrustados.

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Piedra caliza

Formada por la acumulación y compresión de barro, arcilla, cenizas, fósiles y otros restos. Muy dura y resistente; conviene sellarla con silicona -apenas altera el color y permite que el suelo envejezca de foma natural-.

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Gres esmaltado

Cerámica cocida a altas temperaturas, 1.100 ºC, con lo que se evita la porosidad y se logra un material muy resistente. Los acabados satinados, a diferencia de los brillantes, no resbalan.

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