Puertas singulares

Los problemas más habituales que se plantean en decoración suelen girar en torno a tres aspectos: distribución, falta de espacio y escasez de luz natural. En muchos casos, la solución es posible con sólo elegir la puerta adecuada, ya sea corredera o batiente.

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Una hoja corredera ayuda a rentabilizar el espacio.

En este caso, se recurrió a un gran panel de madera para independizar el salón del dormitorio. Así, la zona que en principio se habría destinado a pasillo, y habría quedado desaprovechada, se ganó para hacer un vestidor en el dormitorio. La firma Krona está especializada en este tipo de hojas que se deslizan por la pared.

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Cuando el problema es la falta de luz natural, los paneles de cristal son una buena solución.

Por ejemplo, la pared que independizaba este salón del recibidor y del pasillo se sustituyó por un panel fijo de cristal y por una hoja corredera en el mismo material, que dejan pasar la luz. La firma Maydisa tiene diferentes sistemas de correderas de cristal que se adaptan a todo tipo de estructuras.

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Existen puertas correderas

que se alojan en una estructura que sustituye a la pared y que se puede alicatar, empapelar o revestir con pintura. Gracias a este sistema, ninguna habitación pierde espacio; mientras que en una puerta corredera empotrable tradicional es necesario levantar un muro y una cámara, donde se oculta la hoja, que, en total, suman unos 15 cm de fondo. Además, esa estructura que sustituye a la pared queda despejada y se puede adosar muebles a ella. Maydisa dispone de diversas estructuras que permiten alojar puertas correderas sencillas, dobles, paralelas y contrapuestas.

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Una puerta corredera de gran formato tiene un doble valor decorativo.

Cuando se abre, permite que dos ambientes contiguos queden unificados en un mismo espacio que visualmente parece más amplio, como sucede en este caso con el salón y el recibidor. Una vez que la puerta se cierra, se percibe como un gran panel que impresiona por la belleza de la hoja. Las puertas correderas Casali, de la firma Maydisa, son de vidrio, se instalan tanto por fuera de la pared como empotradas, y disponen de un abanico de acabados y colores con un gran impacto visual.

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Un problema común a algunas cocinas

es que sus vanos dan a patios interiores con una apariencia poco atractiva. Para no renunciar a esas entradas de luz natural y, a la vez, quedar aislados de ese exterior desafortunado, se pueden unificar puertas y ventanas con un cristal translúcido. La ventaja de este acabado es que permite la entrada de luz al tiempo que oculta lo que queda al otro lado sin necesidad de colocar cortinas. Eso, precisamente, es lo que ocurrió en esta cocina. En ella, además, la placa se instaló en una península para no bloquear ninguna entrada de luz.

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