SOS: sofás blancos, ¿cómo limpiarlos?

Deja la nostalgia a un lado. Con estas claves, tu sofá blanco volverá a estar igual de brillante que le primer día.

Sufrimiento absoluto al ver cómo nuestro sofá blanco inmaculado va evolucionando a un gris piedra con el paso de los días... Tranquila, ¡es lógico! La vida sigue y es inevitable que con el polvo y los ácaros, termine por olvidar su brillo.

Si tienes un sofá de tela con fundas desmontables, tan sencillo como quitar funtas, meter en la lavadora con productos blanqueantes y dejar secar al sol.

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Claro que, no siempre existe esa suerte. Para sofás en los que no es posible quitar las fundas y hay que emplear métodos más delicados y manuales, prueba con una solución de agua tibia, un tapón de detergente y un chorrito de amoníaco. Frota con un cepillo las zonas más criticas y retira la mezcla con un paño húmedo. Puedes dejar secar al aire y retirar el exceso de humedad con un secador a baja potencia y alejado a unos 30 centímetros.

Otra solución es la limpieza con cremas hidratantes cuando se trata de un sofá de piel. La clásica Nivea de tapón azul aplicada con un paño. Frota con delicadeza y retira con otro paño húmedo. Deja secar al aire.

¿Una solución exprés? Las toallitas de bebé. Recomendado por peleteros.

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