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Cómo ahorrar con la calefacción y reducir tu factura de la luz o gas

Toma buena nota y ahorra dinero este invierno.


    Con la llegada del frío, el consumo de calefacción se dispara. Y este año estamos todos especialmente sensibles con este tema ya que la subida del precio de la luz y el gas desde hace ya unos cuantos meses nos tiene temblando antes el frío que está llegando. Según un estudio del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el gasto medio en gas natural depende de factores como el clima o el tipo de tarifa contratada por cada hogar, pero suele estar entre los 1.080 € y los 2.820 € al año.

    Y la calefacción es una de las partidas de gastos más elevadas en el hogar, aunque siempre puedes utilizar mantas eléctricas muy calentitas o si buscas algo más barato o tradicional: compra una batamanta o sudadera manta para no pasar frío este invierno. Con estos consejos puedes ahorrar mucho y ayudar al planeta. Anota estos trucos que te permitirán rebajar tu factura sin quedarte... ¡helado!

    Aislar, el mejor ahorro. Además de sellar ventanas y puertas con burletes, aplica espumas o siliconas en grietas y huecos en las fachadas y aísla paredes con lana de roca y similar. Además, no te olvides de esas rendijas y zonas olvidadas por donde se escapa fácilmente el calor, como el tambor de las persianas, así como el tejado de la buhardilla, si tu casa es una vivienda unifamiliar.

    Mantener la temperatura. Durante el día, se recomienda poner la calefacción a 20ºC y puedes poner la temperatura entre los 15ºC y los 17ºC por la noch, porque lograrás ahorrar hasta un 13% en la factura energética. Según Alejandro Baschwitz, nuevo jefe de ventas nacional de Bosch Termotecnia Residencial: "por cada 1ºC que se incrementa la temperatura de un edificio o vivienda, el consumo energético sube un 7%”.

    Calderas y radiadores eficientes. Invierte en renovar equipos antiguos por otros más eficientes, incluso hay algún Plan Renove, vigente en la Comunidad de Madrid, para utilizar equipos de calefacción y producción de agua caliente con tecnología más eficiente y menos contaminante. Conviene fijarse en las etiquetas energéticas A o B pueden suponer un ahorro de más de 200 € cada año en las facturas del hogar. También ayudan a reducir las emisiones de dióxido de carbono. En cuanto a los radiadores eléctricos, los hay emisores secos y fluidos. Los primeros alcanzan la temperatura de confort rápidamente pero pierden el calor con facilidad: están indicados para uso esporádico. Los emisores fluidos tardan más en alcanzar la temperatura de confort, pero éste es más duradero. Este tipo es la mejor opción con un uso continuado de la calefacción. Un buen consejo es que no tapes los radiadores, porque dificultan la emisión de calor y van a necesitar gastar más energía para irradiar la estancia.

    Válvulas inteligentes. La recomendación general de ajustar la temperatura de la casa, según el uso, con un dispositivo tecnológico. Los termostatos inteligentes controlan el nivel de calor desde tu teléfono, así que es una fantástica idea para controlar el consumo y ahorrar energía en la factura de la luz con una gestión de la temperatura del hogar que ves en tiempo real y consigues desde cualquier sitio, aunque estés fuera de casa.

    Mantenimiento y revisión de los equipos. De forma periódica, el Servicio Técnico Oficial tiene que ponerse en contacto contigo para revisar los equipos y prolongar su vida útil, además de ahorrar energía y evitar sorpresas.

    TERMOSTATOS Y CRONOTERMOSTATOS. Son la forma óptima de gozar de una buena temperatura, ahorrando entre un 8 y un 13% de la energía. Los que funcionan con wifi permiten controlar los radiadores en remoto y adaptan el gasto al día a día.

    Sistemas de calefacción

    Primero vamos a repasar los tipos de calefacción que puedes instalar en casa si es que no cuentas con calefacción central claro. Conócelos y decide cuál te conviene más por las características de tu casa y según tus necesidades y rutinas.

    • Bombas de calor. Los sistema de aire, tanto frío como caliente, son ideales para zonas de costa e interiores con temperaturas suaves o para cuando hay que climatizar un punto concreto de la casa.
    • Caldera de gas con radiadores. Este sistema, el más utilizado en nuestro país, permite calentar de forma homogénea toda la vivienda incluso en zonas con climas muy fríos. Usado con los termostatos te permitirán controlar el consumo.
    • Suelo radiante. Cada vez más habitual, calienta la estancia desde el suelo hacia arriba lo que permite una temperatura más homogénea. Además, es completamente silencioso, permite aprovechar más el espacio, al no tener que poner radiadores, y puede llegar a consumir un 20% menos que un sistema de calefacción tradicional.
    • Estufas de biomasa. Tienen un gran poder calorífico y son más ecológicas, pero su precio es elevado y necesitan una limpieza exhaustiva semanal, para que no se obstruyan los conductos con la ceniza.
    • Estufas de pellets. Si vas a adquirir una, o instalar una chimenea, elige combustibles que ahorren y sean sostenibles, como los pellets u otros productos (huesos de aceituna o cáscara de almendra). Aquí tienes todo lo que debes saber sobre las estufas de pellets.
    • Sistemas aerotérmicos. Puedes tener calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria -todo en uno- gracias a la tecnología de la bomba de calor aerotérmica: un sistema energético renovable que extrae gratuitamente hasta un 77% de la energía ambiental del aire y la traslada a los interiores.
    • Calderas de condensación con termostato ondulante. Regulan su potencia desde demandas muy bajas hasta las más altas, consumiendo la energía justa, y evitando que pare y arranque continuamente.

      Buenos hábitos y aislamiento térmico

      Cestas decorativas de Muskhane.
      Muskhane

      Hasta el 30% de las necesidades de calefacción, vienen por fugas de energía originadas en las ventanas. Conviene revisar las ventanas y las puertas para que el interior de la casa no pierda calor.

      Usa burletes en las ventanas o sustitúyelas por unas de doble acristalamiento con rotura de puente térmico. Antes de poner en marcha la calefacción, purga los radiadores para extraer el aire y que rindan correctamente. No es aconsejable taparlos con ropa o muebles, ya que dificulta la transmisión del calor.

      La decoración también ayuda en el ahorro energético, sobre todo si cuidas la distribución de los muebles. En el salón, los sofás pueden bloquear el frío que entra por las ventanas o el balcón y también aportan calidez. La colocación de este tipo de mobiliario en paredes interiores es clave para acumular calor en la vivienda y minimizar la dependencia de la calefacción.

      TARIFA ELÉCTRICA NOCTURNA. Contrata una tarifa de discriminación horaria y ahorra hasta un 60% sobre el precio del kilowatio. De las 10 de la noche a las 12 del mediodía es más barata.

      Cada grado aumenta tu factura

      Solo un aumento de 1 grado, eleva un 7% el gasto de energía. Coloca un termostato, mejor si es programable, para adaptar la temperatura de tu casa a tus horarios y tus hábitos y evitar las subidas bruscas.

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      La temperatura ideal para calentar un hogar es de 16 a 18 grados durante la noche, y entre 19 y 21 por el día.

      Revisa y renueva tu caldera

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      Antes de encender la caldera, es aconsejable que un técnico acuda a comprobar que funciona a pleno rendimiento. Si tienes que cambiarla, opta por las calderas de condensación, ahorran hasta un 15-20% sobre el suministro de agua caliente a 80º C y entre el 20 y el 30% a 60º C, además de ser más ecológicas.

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