Cómo afrontar una reforma (low cost) en casa

Consejos para sobrevivir a las obras de tu hogar sin gastar más dinero del presupuestado y en el tiempo previsto.

Maqueta de una casa: organizar una reforma
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La clave para reformar con éxito una vivienda es la planificación. Lo primero que hay que hacer es fijar el importe que puedes o quieres invertir, y con esa cantidad, decidir lo que vas a renovar.

Organizar y ajustar precios

Con tus objetivos marcados, comienza a pedir presupuestos y a compararlos. Exige precios detallados por partidas de obra que incluya impuestos, licencias, materiales... e incorpora una cápsula con una penalización si no se termina la reforma en el tiempo estipulado.

Ayudas y rebajas fiscales

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Infórmate de las subvenciones que las Comunidades Autónomas aportan especialmente si cambias la caldera, aparatos de aire acondicionado o ventanas. Además, declárala en tu Renta. Podrás desgravarla si mejoras la accesibilidad, seguridad o mejoras la eficiencia energética y sostenibilidad.

RENOVAR SIN ARRUINARSE

Hay ciertas partidas como son las instalaciones de agua o luz en las que es importante invertir y gastar algo más, pero hay otras, de carácter más estético, donde sí es posible ahorrar.

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Compra. Haz el pedido de una solo vez y a ser posible en un mismo sitio, podrás obtener suculentos descuentos. También puedes acudir a outlets de las constructoras, donde distribuyen materiales descatalogados o restos de obras en perfecto estado.

Azulejos. No hace falta alicatar por completo los cuartos húmedos, basta con cubrir las zonas susceptibles de salpicaduras y de mancharse más fácilmente. El resto, cúbrelo con pintura, un material mucho más barato.

Opciones más económicas. Cambiar la apariencia de muebles y paredes será menos costoso usando vinilos decorativos, papeles pintados, o bien, dando un nuevo aspecto a las baldosas con pinturas especiales.

Para el suelo, el laminado y cerámica son buenas alternativas a la costosa madera natural.

¿Qué puedes hacer tú?

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Si eres un manitas y tienes tiempo, puedes contribuir a abaratar tu obra. Quita el viejo papel, desmonta armarios o quita muebles para que los operarios no te cobren estas horas y trabajos. Anímate a pintar paredes y puertas, poner un frente de cocina de azulejo adhesivo, arreglar persianas o instalar sistemas de domótica.

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