Guía práctica para purgar los radiadores y mantener tu casa calentita

Si en tu casa entra más frío que en un iglú, es posible que tus radiadores no estén funcionando como deben.

Gato durmiendo sobre un radiador
Getty Images

    Con la llegada del invierno y las temperaturas gélidas, usar la calefacción se convierte en un asunto de vida o muerte (bueno, igual nos estamos pasando, pero hay que reconocer que hay casas que tienen tela...). De cualquier forma, siempre es interesante saber cómo subir la temperatura de tu casa con estos sistemas de calefacción.

    Para asegurarnos de que los radiadores funcionan correctamente, lo ideal es purgarlos justo antes de la temporada de frío. Pero si acabas de independizarte y no tienes ni idea de lo que estamos hablando, o si nunca has sabido cómo hacerlo, te mostramos paso a paso cómo purgar los radiadores.

    Sea como sea, para asegurarnos de que los radiadores funcionan correctamente, lo ideal es purgarlos justo antes de la temporada de frío, ya que tienden a acumular aire en el interior y eso hace que consuman el doble de energía para obtener el mismo rendimiento.

    Giphy

    ¿Por qué hay que purgar los radiadores?

    La respuesta la encontrarás al encender la calefacción y tocar el radiador. Si la parte de arriba está más fría que la zona inferior, tendrás que purgarlos, así vas a conseguir que la caldera trabaje a pleno rendimiento, con mayor potencia de la que necesita para mantener la temperatura del termostato. Sin embargo, siempre hay soluciones para combatir el frío en el hogar.

    El buen mantenimiento de los radiadores tiene una recompensa clara: ahorrar en la factura del gas, gracias a la reducción del consumo de energía, y conservar el calorcito entre las paredes de tu casa. Además, si queda aire en los radiadores es posible que escuches ruidos como un goteo o traqueteo, de ahí que sea clave realizar el purgado anual de los radiadores.

    Cómo purgar los radiadores

    Vas a necesitar solo dos herramientas para mantener los radiadores en perfecto estado: un destonillador y un recipiente para recoger el agua. Para empezar, conviene seguir el flujo natural del agua, que se inicia siempre en el radiador más cercano a la caldera.

    En cada radiador, utiliza el destornillador para desenroscar la llave y, a continuación, coloca el recipiente debajo. Al principio, el pequeño caudal saldrá de forma irregular. Este chorrito de agua es algo normal, ya que está expulsando los residuos de aire.

    Cuando el agua fluya de forma natural, es el momento de cerrar la llave y de desplazarte hacia el siguiente radiador. Una vez termines de revisarlos todos, echa un vistazo a la presión de la caldera, y asegúrate de que se encuentra entre 1 y 1,5 bares.

    Ha sido sencillo, ¿verdad? Pues ya tienes tu calefacción a punto para el invierno. Recuerda repetir esta operación todos los años, preferiblemente entre los meses de septiembre y octubre, antes de que lleguen las temperaturas más bajas. De momento, te indicamos cómo reducir tu factura de la calefacción sin pasar frío.

      Publicidad - Sigue leyendo debajo
      Más de Trucos de hogar