Un básico: el aparador

Cómo elegir el aparador que mejor se adapte a tu estilo y gustos. ¡Acertarás seguro!

Aparador de madera
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DEFINE SU FUNCIÓN

Tradicionalmente, el aparador se utilizaba para guardar todo lo necesario para servir la mesa, como vajillas, cubertería o mantelería. La falta de espacio ha hecho que se convierta en un mueble donde cabe casi de todo: libros, aparatos audiovisuales, etc. Para estos casos, se recomiendan modelos que se apoyen en el suelo y que soporten bien el peso. Si se quiere como objeto decorativo, lo mejor son los que tienen patas estilizadas o los modelos suspendidos.

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LIGEREZA VISUAL. Elige modelos con patas en espacios pequeños, son más estilizados y sutiles. Aparador modelo Tiva, de Kavehome.
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Puertas, baldas y cajones. Los aparadores con puertas son perfectos para guardar la vajilla. Apila platos, coloca cuencos encima y apoya en el fondo bajoplatos y bandejas. Para ordenar los cubiertos y manteles, lo ideal es que, además de puertas, tenga cajones. Para lucir piezas decorativas, mejor que posea baldas.

EL TAMAÑO IMPORTA

Antes de comprar uno, es importante que tengas claro el tamaño. Tiene que resultar proporcionado a la pared donde lo vas a colocar, por lo que si es demasiado pequeño quedará rídiculo, y si es grande, el espacio se llenará en exceso. Y también tener en cuenta el tamaño de la estancia donde se va a colocar. En espacios pequeños, lo ideal son los modelos ligeros, estrechos y altos. En los grandes, busca una pieza que destaque y tenga personalidad.

ELIGE EL ACABADO. Escoge el blanco y maderas de tonos claros para ganar amplitud y luz. Aparador de fresno, modelo Wapong, de La Redoute Interieurs.
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Abre la puerta. Puedes elegir modelos con puertas abatibles, que no restan capacidad de almacenaje, pero sí necesitan espacio libre alrededor para poder abrirse sin dificultad. En caso de falta de sitio, las correderas son la mejor opción, como las de este aparador.

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CUESTIÓN DE ESTILOS

El aparador dota de personalidad a la estancia donde se coloca, por ello, es fundamental elegir piezas acordes a la decoración del resto. Si en la casa reina un estilo industrial, apuesta por un modelo metálico en negro; si es nórdico, por la madera natural y el blanco con patas estilizadas. En ambientes minimalistas, elige modelos de líneas sencillas y rectas con acabados en mate. Opta por acabados con efecto envejecido para viviendas con inspiración retro.

PIEZAS SINGULARES. Úsalo para lucir tus recuerdos de viajes, objetos heredados o antigüedades compradas. Este aparador, de la tienda de antigüedades Mimi.
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Buenas compañías. Embellece tu mueble colocando sobre él grupos de objetos; potenciarás su estética y centrarás más la atención. Pon velas, jarrones y objetos singulares. Cuadros, fotos o espejos siempre apoyados, no colgados. Incluye una planta o flores en jarrones de cristal para aportar frescor.

MATERIA PRIMA

El material que escojas debe estar ligado a la decoración del resto del hogar. La madera es la opción más común, son muebles duraderos, versátiles y, además, aportan calidez a la estancia. El cerezo es perfecto para espacios grandes y elegantes; el roble, para espacios más tradicionales y rústicos, y el pino, la opción más barata. El metal está asociado al estilo industrial. Elige modelos de líneas rectas. También puedes combinar varios materiales y usar el cristal.

NO SOLO EN EL SALÓN... Llévate el aparador a la cocina, al recibidor e incluso al baño. Te resultará muy útil. Aparador de Car Möbel.
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Todo a la vista. Los aparadores con puertas de cristal son estupendos para estancias pequeñas pues ganarás amplitud visual y luz. Te permitirá controlar lo que hay en su interior, pero tendrás que prestar más atención al orden. Para ello, ayúdate de cajas donde guardar las cosas pequeñas o aquellas que no quieres que se vean.

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