#Remember: Así eran las casas de los ochenta... ¡y así son ahora!

¿Quién no recuerda el mítico salón de Peg y Al Bundy en Matrimonio con hijos?

Melenas cardadas con laca, labios pintados en rosa fucsia, y Cindy Lauper sonando en los radiocassetes... O ya que nos ponemos, Alaska y los Pegamoides. Así sería la escena que nos encontraríamos si subiéramos a la máquina del tiempo y retrocediéramos a los ochenta. Pero además de la estética y la música, ¿te imaginas pasando la tarde en casa de Peg y Al Bundy? Con aquel sofá en el que cabía hasta el perro, las paredes de ladrillo visto y, admitámoslo, el ambiente hortera en general (recuerda el baño...). Eso sí, ¡las risas estarían más que aseguradas!

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Pero como, sintiéndolo mucho, no podemos llevarte en un DeLorean, tendrás que acompañarnos visualmente en este recorrido fotográfico de los ochenta... ¡a la actualidad! Video killed the radio star nanananana... Go!

AÑOS OCHENTA

Pinterest: John Kerr

RAYAS DE COLORES PASTEL

Si solo fueran las paredes... Pero no, ropa de cama, cortinas, mesilla... ¡todo a juego! ¿Tendrían complejo de arcoíris?

Pinterest: Raquel Ramón

ROSA EMPOLVADO

¿Pensabas que nuestra generación había inventado la moda del rosa empolvado? ¡Pues te equivocabas! En los ochenta ya triunfaban los sofás king size de este color.

Pinterest: Aránzazu Díaz Huerta

IKEA 1983

Si no fuera por el grano de la imagen, bien podría pasar por un salón actual, ¿no crees?

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Pinterest: Meng Zhang

IKEA 1986

Aunque aquí ya se huele la estética ochentera... ¡No nos digas que no tendrías uno de estos dos sofás en tu casa hoy en día!

Pinterest: Olga

IKEA 1988

Seguro que ya has entrado en Wallapop a ver si alguien lo vende...

Pinterest: Miriam Cuevas

ACTUALIDAD

Y llegamos a nuestros dominios... Como ves, el rosa empolvado es un viajero del tiempo, ¡y nosotros sin saberlo! Habrá que comunicarlo a Cuarto Milenio...

Foto: IKEA

A LA VANGUARDIA

El sofá KLIPPAN de IKEA ya se atre

PASTELES EN ORDEN

Una cosa es este precioso dormitorio con tonos pastel en su justa medida, y otra muy distinta era aquella saturación de colores que subían el azúcar nada más cruzar la puerta.

Foto: Micasa

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