Hotel Alamar Surf House

¡Surfeando! A la sabrosa gastronomía y las bellísimas playas asturianas se suma ahora la oportunidad de coger olas. Para disfrutar de este deporte a tope, os traemos un hotel ad hoc: Alamar Surf House.

Al son de las majestuosas olas del Cantábrico se mecen las horas, a ratos vertiginosas, a ratos sosegadas, en este hotelito asturiano, Alamarf Surf House, con siete habitaciones sencillas, pero coquetas, y situado a pocos metros de la bellísima playa de Salinas. Una propuesta de escapada muy diferente a la acostumbrada. ¿Qué tal si perdemos la compostura cabalgando literalmente sobre el mar? En su escuela de surf garantizan esto y más, experiencias saladas que despejan cuerpo y mente.

El proyecto soñado por Ramón, experto en turismo y amante del surf, era aunar en su pueblo natal dos de sus pasiones y convertirlas en un negocio factible. Así creó Alamar Surf House, junto a su socio Adrián, un alojamiento muy especial donde el positivismo y la hospitalidad máxima es, sin duda, la baza ganadora. Ya la elección del edificio dota al proyecto de un encanto singular; no en vano hablamos de una de las casas con más solera de la localidad, construida en 1924 por la Real Compañía de Minas y frecuentada en verano por el Nobel en medicina Santiago Ramón y Cajal. Hoy, totalmente reformada, preserva su singular estructura original.

El interior nos sorprende con habitaciones de marcado estilo vintage, donde conviven en armonía muebles rescatados con tapicerías y complementos de factura inglesa; una decoración que firma Pilar Castaño, propietaria de la tienda Laura Ashley de Asturias. En sintonía, las zonas comunes lucen una curiosa mezcla de muebles y tejidos retro como, por ejemplo, el salón-comedor, perfecto para disfrutar de maravillosos desayunos o cenas elaboradas con productos autóctonos. Y en el exterior, una amplia terraza garantiza la perfecta velada para culminar una jornada de emociones en el mar.

Además del hotel, la casa ofrece una zona privada dedicada a la escuela de surf, con un pequeño salón y tres habitaciones compartidas con capacidad para 4, 6 y 10 personas. En la escuela de surf se imparten clases teóricas y prácticas muy variadas y flexibles, tanto para principiantes como para iniciados, particulares, en grupos y de la duración deseada; incluso, es posible alquilar solo el material para zambullirse directamente en el mar. Cabe destacar los campamentos para niños, niñas y jóvenes a los que les apetezca disfrutar de unos días fuera de su casa en un entorno de naturaleza, practicando deporte y divirtiéndose.

Dirección: Alamar Surf House se encuentra en la calle Príncipe de Asturias 69, Salinas (Asturias).
Teléfonos: 985 502 130 y 658 033 494.
www.alamarsalinas.com
info@alamarsalinas.com
Precios: Las habitaciones dobles en julio y agosto cuestan 80 € con desayuno incluido y 50 € en temporada baja. Las habitaciones compartidas del Surf Camp cuestan 22 € por persona en temporada baja y 30 € en temporada alta, también con el desayuno incluido.

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Fachada de la antigua casona

La antigua casona donde se ubica el hotel, totalmente remodelada, ofrece hoy una fachada impresionante. La parcela que lo rodea también se acondicionó con una amplia terraza para los huéspedes; muy apetecible.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Terraza bar

La terraza bar de la casa se convierte en punto de encuentro, especialmente al caer el sol.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Terraza para veladas inolvidables

Las sabrosas barbacoas y el buen ambiente que se respira garantizan veladas inolvidables.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Zona de la bañera

Jugar con el contraste de los revestimientos ayuda a delimitar espacios. Aquí la zona de la bañera se alicató en damero blanco y negro mientras que la de descanso luce un papel pintado de flores.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Pasillo con ambiente del siglo pasado

Las piezas recuperadas se alternan con muebles antiguos de forja y madera, algunos de ellos pintados en tonos claros. Bien ubicados, decoran habitaciones, espacios comunes y también
zonas de paso, pasillos y los pequeños recovecos típicos de una casa del siglo pasado.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Zona de estar y pequeños comedores

El amplio salón de esta planta se organizó en pequeños ambientes para tres o cuatro personas. Un acierto decorativo más del hotel, que proporciona zonas de estar o pequeños comedores según las necesidades o el momento del día.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Zona relajante al aire libre

Y después de una larga jornada haciendo deporte nos espera una zona relajante al aire libre. Aquí se puede programar un masaje, tumbarse en una hamaca o sentarse cómodamente a tomar un refrigerio. ¿Te apuntas?

Fotos: Pelayo Lacazette

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Fachada con materiales originales

El edificio, original de principios del siglo XX, se restauró por dentro y por fuera. Hoy luce una fachada que respeta al máximo los materiales originales.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Tablas de surf

La escuela de surf del hotel cuenta con material de calidad para todas las edades y niveles de aprendizaje. En los cursos está incluida la tabla necesaria y un traje de neopreno.

Fotos: Pelayo Lacazette

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Caseta de playa a modo de vestuario

En la zona de la casa dedicada a la escuela de surf priman los colores vivos y los ambientes de decoración relajada. Casetas de playa a modo de vestuarios y duchas en el jardín para quitarse la sal son algunas de las divertidas propuestas que encontramos

Fotos: Pelayo Lacazette

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Tienda de ropa y complementos de surf

El carácter poco convencional de este hotel favorece la fusión de espacios dispares. Un buen ejemplo es la comunicación, a través de una doble puerta, del salón-comedor con una pequeña tienda de ropa y complementos de surf.

Fotos: Pelayo Lacazette

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