Un hotel en la Costa Brava

Junto a la villa medieval de Pals se ubica el hotel Mas Salvi, una antigua masía del siglo XVII convertida en un hotel pensado para relajarse.

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La ubicación del hotel,

entre prados, jardines y bosques, pone a disposición de los huéspedes la posibilidad de conocer la vegetación de la zona dando un agradable paseo. También pueden recrearse con rutas en 4 x 4, a caballo o en bicicleta.

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En las habitaciones se procuró recrear el ambiente de la antigua masía,

con suelos de barro natural, techos de vigas de madera y una decoración de estilo rústico. Para esta suite junior, por ejemplo, se eligió una sólida cama de madera, una mesilla de forja y una colcha a rayas, muy vistosa y de estilo actual.

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Los cuartos de baño son los únicos espacios del hotel donde se ha hecho una concesión al diseño;

eso sí, muy bien integrado en la decoración de estilo rústico. Destacan las bañeras de hidromasaje con grifería termostática, las encimeras voladas sobre las que se encastran los lavabos y las mamparas de cristal. Todo, para conseguir el mejor descanso para los huéspedes.

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Para llegar al Hotel Mas Salvi

desde Girona lo más rápido es tomar por la C-66 dirección Palamós. Se pasa el pueblo de La Bisbal y a la altura de Llofriu, se toma la desviación hacia la carretera GI- 652, que lleva directamente a Pals. Aquí encontrarás señales indicativas que te conducirán hasta el hotel.

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La rehabilitación del edificio respetó la fachada de piedra,

las rejas de las ventanas y las de los balcones.

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En el interior también se mantuvieron la mayoría de los muros de piedra,

aunque se renovó por completo la carpintería de todo el hotel.

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Vista general del restaurante con una decoración sobria y elegante.

Destacan los enormes ventanales en forma de arco de medio punto a través de los cuales se ve parte de la antigua masía.

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El hotel ofrece varios salones, muy acogedores, a disposición de los visitantes.

También cuenta con bar, biblioteca y zona de lectura; ambientes cálidos para relajarse al finalizar el día. Además, casi todos los espacios comunes disponen de grandes cristaleras para apreciar desde el interior los bosques y jardines que rodean el hotel.

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La decoración del restaurante se cuidó al máximo

combinando sillas de época con tapicerías actuales y detalles de diseño, todo presidido por enormes ventanales en forma de arco de medio punto. Una decoración de estilos muy variados al igual que la cocina que se puede degustar: platos originales, tradicionales y muy creativos ideados por el cheff Enrique Valenti.

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Las habitaciones,

todas muy amplias, cuentan con un pequeño escritorio junto a los amplios ventanales, donde poder escribir una carta, desayunar o leer la prensa del día disfrutando de una vista increíble. Cada habitación dispone de un amplio salón, de 60 m2 en el caso de las suites, y de 40 m2 si se trata de una suite junior.

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Algunos hallazgos localizados durante la reforma ocupan ahora un lugar especial.

Un buen ejemplo de ello es esta figura realizada en piedra y ubicada en una hornacina original de la masía, que ahora se encuentra en uno de los salones.

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Los techos abuhardillados se conservaron, aunque reforzados con nuevas vigas de madera.

En este caso se trata de una suite, decorada con una cama de forja y mesillas de madera. Al fondo, el cuarto de baño conserva la piedra original en algunas zonas.

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