Un hotel en Tarifa

La posada La Sacristía, en la localidad gaditana de Tarifa, ofrece como el hotel que es hoy todo el encanto de su pasado como antigua casona del siglo XVII.

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Una impresionante fachada de piedra blanca, con balcones típicos, recibe al visitante.

La estructura original del edificio ha sido recuperada y restaurada con elementos arquitectónicos originales. Gracias a ello, La Sacristía queda perfectamente integrada en el entorno.

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La recepción es un buen ejemplo donde apreciar los materiales que se recuperaron en la rehabilitación de la casa:

viguería de madera, suelo empedrado con piedra caliza y paredes acabadas con mortero de cal, técnica tradicional en la zona.

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El camino más directo para llegar a Tarifa

es desde Sevilla, dirección Cádiz, por la autopista A-IV y, desde aquí, se toma la carretera 340 hasta el centro histórico de esta bella localidad, donde está situada la posada La Sacristía, en la calle San Donato número 8, entre la conocida plaza Menéndez Arango y el edificio de Correos y Telégrafos.

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Durante las obras de restauración, aparecieron nuevos elementos arquitectónicos que se fueron adaptando a la decoración.

Una muestra es esta hornacina de obra, que sirve como repisa para varias macetas con plantas de la zona.

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La Posada está ubicada en el centro histórico de Tarifa;

una localidad de herencia árabe, con calles estrechas, y rodeada de murallas, que, además, posee el encanto característico de los pueblos andaluces: plazas y casas de un blanco reluciente.

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La Sacristía dispone de un luminoso patio andaluz.

Alrededor de él se encuentran las salas comunes. En este envidiable marco se ubicó el restaurante, con muebles de hierro forjado y madera.

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Las habitaciones se ubicaron en la planta alta.

Aunque cada una se decoró de una manera distinta, en todas se respira un aire sereno y relajante. En ésta, vestida con telas en tonos blancos y crudos, se combinaron muebles de anticuario, como la cama, con piezas artesanales realizadas en hierro forjado, como la mesita de noche.

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Detalle del baño de una de las habitaciones.

Para su decoración, los diseñadores Miguel Arregui y Bosco Herrero quisieron reproducir el estilo propio de los baños árabes antiguos. Revistieron el frente del lavabo con gresite en distintos tonos y utilizaron este mismo material para realizar la encimera. Además, eligieron una grifería de pared inspirada en los modelos tradicionales.

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Este dormitorio está presidido por una magnífica cama con dosel de madera.

A la hora de ambientar las habitaciones, se le dió mucha importancia a la ropa de cama, en delicados tejidos de algodón blanco.

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Vista del exterior de la posada desde el patio andaluz.

Esta zona dispone también de mesas y sillas para los clientes que prefieran tomarse un refresco en la calle. Entre ambos se ubicó la recepción, que cuenta también con una cafetería. Por las noches, estos tres espacios se funden en un único ambiente donde los huéspedes pueden disfrutar de divertidos y agradables momentos amenizados con música en directo.

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Un largo y ancho pasillo conduce a las habitaciones.

Gracias a una serie de ventanas disfruta de abundante luz natural. Además, las paredes y el techo, pintados en blanco, contribuyen a potenciar la luminosidad. En contraste, las puertas son de madera oscura. Los suelos, de ladrillo, son originales de la casa; este material es ideal para lugares de clima cálido, pues resulta muy fresco.

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