Un hotel en Almería

En un entorno de lujo, el Parque Natural de Cabo de Gata, se encuentra el hotel El Tío Kiko, un oasis de tranquilidad frente al mar.

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Esta zona de estar pertenece a una de las habitaciones del hotel.

Sus amplios ventanales, además de inundar el espacio de luz natural, regalan al huésped unas impresionantes vistas. Para su decoración se eligieron muebles de madera de inspiración colonial, tapicerías crudas y detalles y complementos en tonos malvas y morados.

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Esta habitación es una de las dos suites del hotel.

Tiene la particularidad de tener la bañera de hidromasaje junto a una impresionante cama con dosel: un idílico ambiente a la altura del paisaje que rodea al hotel.

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Uno de los privilegios de las habitaciones son las terrazas con impresionantes vistas al Mediterráneo.

Desde cómodas tumbonas de madera, los clientes pueden disfrutar de los espectaculares amaneceres de la costa almeriense.

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Para llegar a El Tío Kiko, desde Almería,

toma la N-340 y en la salida 492, coge el desvío hacia Carboneras. A unos 10 km encontrarás la carretera que conduce a Agua Amarga. A partir de aquí, el camino que lleva al hotel está perfectamente señalizado.

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La construcción respeta las características de la arquitectura blanca de los pueblos andaluces,

con espléndidos terrazas para contemplar el mar. Las habitaciones, a las que se accede desde el exterior, están orientadas al amanecer.

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Todas las habitaciones se levantan alrededor de la piscina.

Para hacer más cómoda la estancia al aire libre, se crearon acogedores rincones con muebles de mimbre.

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Detalle del comedor.

Entre los servicios del hotel, destacan los copiosos desayunos buffet, con una gran variedad de productos dulces y salados. Por la noche, el restaurante ofrece una exquisita carta, previa reserva.

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Cada una de las habitaciones del hotel tiene terraza y unas espectaculares vistas al mar.

Ésta, con dos inmensos ventanales, es una de las preferidas. A los pies de la cama se situó un acogedor rinconcito de estar.

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Vista de una de las habitaciones dobles,

en la que la cama se apoyó en una repisa de obra que hace las veces de cabecero y mesillas. Esto es una muestra de la tónica general de la decoración: ambientes sencillos y desahogados con muebles bien escogidos.

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En los cuartos de baño,

el mármol que cubre el suelo se empleó también para hacer el zócalo y la encimera en la que se encastraron dos lavabos. El mayor atractivo es, sin duda, la gran bañera de hidromasaje con la que todos cuentan. En las suites, los lavabos y el resto de sanitarios se encuentran en una habitación independiente. El mármol travertino confiere al ambiente un aspecto natural y elegante. La decoración se caracteriza por la sencillez. Sanitarios Gala.

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El hotel dispone de una biblioteca.

Aquí los clientes pueden disfrutar de un ambiente sosegado y tranquilo que invita a la lectura. En su decoración se siguió la misma premisa que en el resto del hotel: muebles asiáticos, de El Mercader de Venecia, y telas crudas.

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Los huéspedes del hotel disponen también de espacios comunes donde relajarse.

Es el caso de este amplio y confortable salón con amplios ventanales, desde los que se puede contemplar la privilegiada situación de El Tío Kiko, rodeado de un sublime paisaje en la ladera de la montaña.

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