Un hotel en el centro de Jerez

En pleno casco histórico de Jerez, el hotel La Fonda Barranco ofrece sosiego y calma a todo aquel que quiera deleitarse con la belleza de este singular pueblo gaditano.

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En algunas habitaciones se recuperaron las vigas de madera que aparecieron al derribar los falsos techos.

En cuanto a la decoración, la inspiración marroquí se alterna con la andaluza. Es el caso de este cabecero, revestido con el típico bordado que hacen las jóvenes marroquíes para su ajuar.

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Las vigas de techo de algunos espacios se pintaron en tonos claros;

es el caso del pasillo que da acceso al patio. Aquí las vigas se pintaron en verde claro para aumentar visualmente la altura del techo y reforzar la claridad de esta zona.

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Una magnífica reja de hierro forjado da paso al zaguán del hotel.

Ésta se fabricó en 1865, al igual que la casa, pero su estupenda conservación ha permitido volver a utilizarla como puerta de entrada.

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En el patio se realizó una coqueta fuente que refresca aún más esta zona.

Consta de un antiguo lavabo de mármol anclado a la pared y un grifo empotrado adquirido en Tánger.

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Las puertas del hotel son una parte fundamental en la decoración,

tanto las de medio punto de vitrina, como las de madera; éstas, realizadas en Marruecos, cuentan con preciosas tallas de estilo árabe.

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La azotea del edificio se acondicionó como terraza para los huéspedes.

Se respetaron el suelo de barro, los azulejos y la bancada de obra. Se completó con cojines traídos de Marruecos y otros procedentes de Zara Home. Sillas, de El Jardín Escondido.

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Las paredes de la terraza se cubrieron con una pintura especial, realizada a base de pigmentos naturales, que se llama jabelga.

El tono elegido es un celadón que combina a la perfección con los demás elementos que decoran este espacio.

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Otra vista de la azotea donde se aprecia la original pintura de las paredes.

Los numerosos arcos con los que contaba la casa se respetaron en su totalidad.

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El patio central, típico de las antiguas casas andaluzas,

se conservó con el mismo propósito para el que fue concebido: conseguir un espacio fresco donde pasar las horas de calor.

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Los elementos de hierro forjado originales de la casa se conservaron.

Es el caso de las barandillas y del magnífico farol que cuelga en el centro del patio. Éste se mandó restaurar y patinar de color blanco en la tienda jerezana Ferros Decoración.

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Las puertas de paso originales se aprovecharon para los armarios.

Una vez colocadas se pintaron en tonos suaves, siempre acordes con la decoración de las habitaciones.

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Esta habitación, decorada en blanco,

se completó con exquisitas antigüedades originales de los siglos XVIII y XIX procedentes de Francia e Inglaterra. Todas se adquirieron en la tienda Pajarete.

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