Un hotel en Ronda

En la Serranía de Ronda, muy cerca de la histórica ciudad, se encuentra El Juncal; un hotel moderno que contrasta con su entorno.

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Desde el jardín que rodea al hotel se puede disfrutar de impresionantes vistas de la cercana Sierra de las Nieves.

Los árboles originales que daban sombra a la antigua finca, los parterres de flores y las pequeñas albercas crean una agradable y necesaria sensación de frescor.

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Para llegar al hotel El Juncal desde Sevilla, hay que tomar la A-376 dirección Utrera hasta Ronda.

Desde Málaga se puede ir por el interior: por la A-357 hasta Ardales, y luego por la A-367 hasta Ronda; o por la costa, por la N-340 hasta San Pedro de Alcántara y luego por la A-376 hasta Ronda. Una vez en Ronda, el hotel está a 1 km por la carretera Ronda-El Burgo.

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Delante del edificio principal hay una agradable terraza con mesas.

Aquí los huéspedes pueden disfrutar del aperitivo antes de comer, cuando el calor aún es llevadero, o de un refresco por la tarde, cuando la brisa serrana hace su aparición.

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La tentadora piscina rodeada por el cuidado jardín se encuentra algo alejada del edificio principal.

Su aspecto resume la filosofía del hotel: sosiego, belleza y sencillez. Tras ella hay una casita en la que se encuentran la sauna y el jacuzzi y donde, además, se pueden concertar citas para recibir masajes.

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En el amplio porche techado predomina el color blanco, aún más luminoso por el mágico efecto de la luz del sur.

Los muebles, de La Oca al igual que los del resto del hotel, destacan por su diseño de líneas puras, que combina a la perfección con la arquitectura exterior.

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En la primera planta hay un agradable saloncito que, gracias a sus dos balcones, goza de magnífica luz.

Tal vez por eso es aquí donde se ha instalado una pequeña biblioteca. En cuanto a su decoración, el blanco es la base sobre la que se han salpicado notas de color intenso, en la alfombra y los cojines. Todos los muebles proceden de La Oca.

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El hotel cuenta con dos casitas suite totalmente independientes.

En la foto se puede ver el interior de una de ellas que, además, es dúplex. En la planta baja están el baño y un saloncito, y arriba, el dormitorio. Los cuartos de baño de las habitaciones son modernos y funcionales, y cuentan con puertas de cristal al ácido, lo que permite el libre paso de la luz. Muebles, de La Oca.

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El comedor orientado al norte disfruta de sombra durante todo el día.

En este espacio una de las paredes se sustituyó por una gran cristalera que, como si fuera un inmenso cuadro, ofrece una hermosa vista del cuidado jardín del hotel.

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En la mayoría de las habitaciones —todas con televisor, aire acondicionado, calefacción y acceso a Internet—, predomina el color blanco.

Pero, como en este caso, se contrasta con otros tonos intensos para romper la monotonía. Sobre la cama, manta roja de la firma K.A International y almohadones, de Habitat. Los pequeños arreglos florales son también una constante en el hotel. En este caso, destacan lo cuadritos de la pared, realizados con lilium naturales. Sofá, cama y lámpara, de La Oca.

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Otra vista de la habitación que cuenta con una pequeña zona de lectura o siesta.

Este rincón se situó junto a uno de los ventanales, que ofrece una estupenda vista del jardín y la cercana sierra. Al fondo, el cuarto de baño queda semioculto tras las puertas de cristal al ácido. Sobre el suelo de parqué se colocó una mullida alfombra roja rematada en picos que, como el resto de los muebles y complementos, es de La Oca.

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