Casa rural Marillana

Muy cerca del Valle del Tiétar está la Casa rural Marillana, que cuenta con tan sólo cinco habitaciones -decoradas con mimo por su propietaria-, y que está rodeada por un encinar centenario.

Afincada en un encinar centenario, muy cerca del Valle del Tiétar, la Casa Rural Marillana debe su nombre a un arroyo vecino y está concebida como un refugio perfecto para evadirse de la rutina y el bullicio de la ciudad. Rodeada por seis hectáreas de campo virgen, esta casa, aunque de nueva construcción, está diseñada a imagen y semejanza de las antiguas viviendas de labor propias de la zona.

El diseño del edificio corrió a cargo del arquitecto Alberto Urtiaga de Vivar, quien siguió a rajatabla las pautas tradicionales en este tipo de construcciones, cuyo eje central es un espacioso patio porticado; en este caso, alrededor del mismo se distribuyen las cinco habitaciones para huéspedes, una casa independiente para familias, y los espacios comunes.

Otro objetivo fundamental era integrar la casa en la naturaleza, y reducir al máximo el impacto medioambiental que pudiera causar; para lograrlo se instaló un sistema de energía solar. En cuanto a la decoración, se encargó personalmente la propietaria del hotel, aunque siempre asesorada por la decoradora Anas Lumbreras. Juntas crearon ambientes acogedores y familiares, en los que predominan los muebles antiguos adquiridos en almonedas de la zona. En definitiva, un lugar para descansar y, para los apasionados de las aves, desde donde podrán apreciar más de 200 especies diferentes.

Dirección: Sotillo de las Palomas (Toledo).
 Teléfono: 670 268 607.
Página web: www.marillana.com
Habitaciones: Dispone de 5 habitaciones -una de ellas está adaptada para minusválidos-, y de una casa independiente para familias.

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Blanco y azul son los colores protagonistas en la fachada.

Los materiales empleados son autóctonos de esta comarca; destacan, por ejemplo, las tejas o el barro cocido natural que cubre todo el suelo de la casa. Algunas puertas fueron recuperadas de derribos.

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El patio es el eje

Tal y como son las construcciones típicas de la zona, la casa se organiza alrededor de un patio porticado. Desde aquí se accede a todas las habitaciones y a las zonas comunes. El patio está decorado con muebles para disfrutar al aire libre cuando el tiempo lo permite.

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Zonas comunes cálidas

Los muebles son, en su mayoría, antigüedades que la propietaria ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo en diferentes almonedas de la zona. Combinados con tapicerías neutras y afombras de fibras, dan como resultado ambientes tan acogedores como este salón con chimenea, pensado para uso de los huéspedes.

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Piezas de anticuario

Los muebles, que en su mayoría proceden de diferentes almonedas y tiendas, se integran muy bien en un mismo ambiente gracias a las telas y cortinas. Todas la telas se escogieron en tonos suaves para que coordinaran mejor.

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Una biblioteca en la casa

Si el tiempo no acompaña, la lectura es una actividad estupenda para relajarse. La biblioteca, con las paredes repletas de libros, pone sus obras al servicio del visitante y, además, también cuenta con juegos de mesa para grupos.

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Un comedor con zonas separadas

El comedor está diseñado para dar intimidad a aquellos huéspedes que lo deseen. Cuenta con una zona separada por dos arcos, ideal para grupos o reuniones familiares. En este espacio, de estilo rústico, se puede degustar desayunos y cenas.

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Una cocina rústica y con mucho encanto

Para la cocina se reservó una estancia bastante amplia, ya que el hotel sirve a sus huéspedes desayunos y cenas. A la hora de decorarla se mantuvo el aire rústico de la vivienda, aunque con electrodomésticos de última generación.

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Una habitación con vista... y terraza

Merece la pena escoger una habitación con terraza, ya que cuentan con increíbles vistas al campo; un lujo para aquellos que llegan desde la ciudad. Ropa de cama y toallas, de Bassols. Los suelos, como los del resto de la casa, son de barro.

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Baños con mucho encanto

Los cuartos de baño destacan por sus sanitarios, que recrean los de estilo antiguo. Lavabos de pared, griferías de aspas, armarios pintados, etc. Casi todos están decorados en tonos azules, blancos y madera natural.

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Unas habitaciones acogedoras

Las habitaciones están decoradas de forma que el huésped se sienta como en su casa. Cuentan con todas las comodidades y con un mobiliario muy bien escogido, que transmiten sensación de calma nada más traspasar su umbral.

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Plano de acceso

Para llegar a Casa Marillana desde Madrid, lo más rápido es stomar la N-V (autovía de Extremadura) hasta la salida 115, que indica Cervera de los Montes. Después, continuar 15 km hasta Sotillo de las Palomas.

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