Una hospedería en Lugo

La hospedería Casa Doñano recupera el estilo colonial que su primer dueño, un indiano que regresó a la aldea tras años en Cuba, evocó como homenaje a la 'tierra más hermosa'.

La presencia de Jesús Millaresun indiano que regresó a Vilela desde Cuba en 1907— parece ocupar cada rincón de esta hospedería, situada en la localidad lucense. Su fortuna, forjada en el negocio del carbón, le permitió hacer realidad el sueño que acuñó durante sus años de trabajo en La Habana: volver a la aldea que tanto añoraba y levantar una casa inspirada en las señoriales edificaciones de El Malecón habanero. Desde entonces Jesús Millares viajaba una vez al año desde Cuba para supervisar las obras de su vivienda. La periodicidad anual de estas visitas determinó que los vecinos apodaran al indiano con el sobrenombre de “Don Ano”. Cuando la muerte le sorprendió en 1914, la casa Don Ano, en manos de sus herederos, inició un lamentable proceso de decadencia que terminó transformando la mansión de inspiración colonial en unas cuadras. En este estado la encontraron Mercedes y Stjepan, pero detrás del deterioro supieron reconocer la singularidad de una construcción con historia.

Tras comprarla, iniciaron un minucioso proceso de rehabilitación que terminó en la actual hospedería Casa Doñano. Pero la reconstrucción, que se prolongó durante 18 meses, no fue sencilla. Los muros de piedra, la pizarra del tejado y los techos de madera de castaño se limpiaron hasta recuperar el esplendor original. Las ventanas se hicieron nuevas, pero inspirándose en los modelos que había en la casa.

Sin embargo, sí pudieron recuperar las vigas que enmarcan las ventanas: se limpiaron con chorros de arena y se protegieron con tratamientos contra la humedad y la carcoma. El resultado es una hospedería acogedora, con ocho habitaciones decoradas de forma diferente y cuyos nombres evocan las distintas etapas de la vida del indiano. Pero, además, Casa Doñano pone a disposición del visitante dos acogedores salones —uno de ellos con chimenea— y un comedor donde se pueden degustar los deliciosos desayunos caseros.

En la planta superior se encuentra la biblioteca, en la que hay dos telescopios que permiten escudriñar el cielo en las noches despejadas. Y si se quiere disfrutar de una zona de lectura sobre el valle, nada como subir al hórreo, una original fusión de los modelos gallegos y asturianos exclusiva de esta comarca limítrofe con el Principado. Respecto a la decoración, Mercedes Pascual se encargó de buscar muebles en anticuarios, recuperar personalmente piezas heredadas o modificar el acabado de diseños actuales para potenciar el aire colonial de cada ambiente. El mismo aire que el indiano trajo de tierras lejanas, con aroma a salitre, piel morena e inconfundibles ecos de son cubano.
EXCURSIONES Y VISITAS
La hospedería está situada en un paraje natural de gran belleza, en pleno camino de Santiago. La ría de Ribadeo ofrece playas perfectas para practicar surf, como Ribadeo, Vegadeo o Castropol, con acantilados espectaculares y decenas de hábitats de aves diferentes. Acércate a la comarca asturiana de los Oscos-Eo y a Mondoñedo, declarada ciudad de interés histórico-artístico.

Dirección: Vilela Cubelas (Lugo).

Teléfono: 982 137 429.

Web: www.casadonano.com

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La recuperación del hórreo fue clave en la rehabilitación del edificio.

Su altura y situación, anexa a la casa, sólo se pueden encontrar en esta comarca, donde se funden rasgos típicos de hórreos gallegos y asturianos. Los picos que decoran el tejado son una reproducción de los originales y simbolizan la fecundidad.

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Los materiales

utilizados en la rehabilitación de la hospedería se inspiran en la arquitectura de la zona, con muros de lajas de piedra y tejado de pizarra.

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Las ventanas

reproducen los modelos originales, pero se realizaron en madera de iroco para que resistieran la humedad del clima.

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En la primera planta

el hotel dispone de una biblioteca decorada en un cálido tono rojo que invita a relajarse con la lectura. Dos telescopios permiten observar el cielo en las noches estrelladas.

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A través de las ventanas,

el paisaje se integra en la decoración de los salones. En el interior se apostó por una atractiva combinación de muebles de anticuario -por ejemplo, la mesa de centro o el mueble bar- y diseños actuales, como la lámpara de pie. Maceteros y butí, de La Vieja Mina.

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En el salón denominado “Cuadra de Fuego” destaca una reconfortante chimenea de obra.

Cuando los propietarios compraron el edificio, la planta baja se destinaba a guardar el ganado. Tras la reforma, en ella realizaron dos salones y un comedor, y los llamaron Cuadra de Fuego, Cuadra de Enmedio y Cuadra del Sol, como un guiño a su pasado.

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En la “Cuadra del Sol”,

los visitantes empiezan la mañana con un exquisito desayuno a base de pudin de manzana, bizcocho de pasas y nueces, filloas recién hechas... Al rehabilitar el edificio se conservaron los vanos originales que enmarcan las ventanas: las vigas de castaño se limpiaron con chorros de arena y se protegieron con tratamientos antihumedad y anticarcoma.

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Desde el hórreo se aprecia una espectacular panorámica del valle.

Aunque su función real era proteger los alimentos de la humedad y las alimañas, en la actualidad se usa como zona de lectura. La barandilla se realizó con madera de castaño rescatada de casas derruidas. La pared y las vigas teñidas de color añil son las originales del hórreo, que se recuperaron.

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La habitación “El Cubano”

se pintó en un intenso tono azul como homenaje al colorista paisaje urbano que, con su impacto visual, sedujo al indiano. En los dormitorios también se reconstruyeron los techos de madera de castaño, con vigas vistas. La mesilla, herencia familiar de la dueña de la hospedería, contrasta con las butacas actuales, de Ikea. La ropa de cama es de Casa Alvarinho.

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El nombre de cada habitación

evoca una etapa diferente de la vida del indiano. La de “El Malecón” recuerda el célebre paseo, que Jesús Millares recorría contemplando el mar que le separaba de su tierra natal. Cada habitación tiene una decoración diferente; ésta se pintó de albero y se decoró con muebles coloniales.

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Los cuartos de baño

recrean el aire colonial de las casas habaneras. La elección de los revestimientos -azulejos colocados a cartabón en la pared y losetas blancas con tacos negros en el suelo- trasladan al viajero hasta las preciosistas construcciones indianas. El mueble de lavabo es un diseño de la propietaria y, en cada baño, destaca un acabado diferente.

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Para llegar a Casa Doñano desde Lugo

por la N-640, lo más rápido es pasar el cruce de Porto. A unos 2 km, en Reme, toma a la izquierda la Lu-133 y unos 3 km más tarde llegarás a Vilela. Encontrarás un desvío a la derecha, donde un cartel de madera con letras azules y blancas indica el acceso a la Hospedería Casa Doñano.

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