Una casona en Asturias

En la sierra de El Sueve y muy cerca del mar se encuentra el hotel El Babú: un edificio del siglo XVIII rehabilitado con criterios arquitectónicos actuales, que ofrece comodidad y descanso.

El viajero que busca parajes tranquilos de inusitada belleza se sorprenderá al descubrir que en Carrales -una recoleta aldea asturiana con sólo cinco casas y un espectacular paisaje- hay un magnífico hotel. La casona El Babú debe su nombre a uno de los picos de la sierra de El Sueve, a cuyos pies se encuentra. El entorno es impresionante: montañas y prados dibujan una orografía muy peculiar, con pequeños acantilados que esconden playas vírgenes de finísima arena. En origen, el edificio era una casona del siglo XVIII cuyos propietarios decidieron reformar para construir un hotel. En la rehabilitación se mantuvo la estructura, con muros de piedra y vigas de castaño. Sin embargo, la orientación se modificó para que el visitante contemplara el valle.

Además, fue necesario realizar una ampliación en la antigua huerta para hacer el salón y el comedor. Los aleros del tejado también se elevaron para construir habitaciones. El resultado es un hotel realizado con criterios arquitectónicos actuales, con grandes ventanales y paredes acristaladas, que rescata algunos vestigios de la edificación original. El Babú dispone de seis habitaciones dobles, una suite especial con cama de 1,80 m de ancho y una suite familiar con capacidad para cuatro personas. El salón, con chimenea, ofrece una biblioteca, juegos de mesa y una colección de DVD. En el comedor se degustan platos tan exquisitos como una ensalada tibia de verduras y foie, o el tronco de pixín (rape) a la plancha con salsa de berberechos.

La decoración, acogedora y cómoda, se realizó con criterios modernos y muebles de Ikea, Habitat y La Continental, y como telón, las paredes se revistieron con arena y cal. En el exterior, el Babú dispone de un prado de 8.000 m2. Pero si el viajero prefiere recorrer la zona, a 650 m se encuentran las playas de La Espasa y el Viso. Y a 15 km está Ribadesella, célebre por el descenso anual del río Sella y por las muestras de arte rupestre en las cuevas de Tito Bustillo. Además, el hotel gestiona actividades como surf en las playas de Caravia, piragüismo en el Sella o senderismo por la sierra de El Sueve o por los Picos de Europa.

Dirección: Carrales, s/n. Caravia (Asturias).

Teléfono: 985 853 272.

Web: www.elbabu.com

Habitaciones: dispone de 8 habitaciones: seis dobles, una suite especial y una suite familiar con capacidad para cuatro personas.

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El acogedor salón del hotel se levantó en el espacio que antes ocupaba una huerta.

La ampliación se realizó a continuación de la fachada original de la casa. De hecho, los dueños decidieron mantener la antigua ventana enmarcada en piedra que, antes de la reforma, presidía la fachada de la vivienda.

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La casona El Babú se encuentra en Carrales.

La aldea está formada por cuatro casas, el hotel y un bar, en la zona de Caravia. Cuando se rehabilitó el edificio, la orientación se modificó para contemplar la sierra. El Babú incluye un prado de 8.000 m² desde el que se contempla el mar, y un pequeño picadero.

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El salón se diseñó con criterios arquitectónicos actuales:

pilares de hierro y paredes acristaladas de suelo a techo para facilitar la entrada de luz natural y disfrutar del paisaje. En el salón y el comedor, ambos de nueva construcción, el suelo se pavimentó con mármol. Muebles, de Ikea y La Oca.

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En el comedor,

los huéspedes hacen los honores a la magnífica cocina mientras contemplan el paraje a través de la pared acristalada, que da al sur. Los cuadros reproducen fotos de una serie urbana, obra del célebre fotógrafo Kudelka.

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La chimenea del salón se mantiene encendida durante todo el invierno.

La atractiva combinación de revestimientos potencia un ambiente con encanto. La chimenea se encastró en un frente color frambuesa, que contrasta con la pared en tono arena y con las piedras de la fachada original.

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Cada mañana,

sobre el aparador del comedor se alinean los productos naturales que integran el desayuno bufé. La pared era la antigua fachada de la casa. Los propietarios trataron de recuperar la piedra, pero al estar unida con paja, se desmoronaba. Por ello, se reconstruyó el muro y se revocó con cal y arena, salvo en la sillería, que se pudo rehabilitar en parte.

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La habitación doble abuhardillada

es una de las más solicitadas por sus ventanales, pues desde las camas se contemplan los prados del hotel. Ropa de cama y lámpara, de La Oca.

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Las habitaciones son amplias y confortables.

La doble abuhardillada incluye un sofá y un escritorio orientado hacia el bello paisaje de árboles autóctonos. Las habitaciones resultan especialmente cálidas gracias al predominio de la madera, con tarima de castaño en el suelo y techos y vigas laminados.

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Todos los cuartos de baño están revestidos con gresite amarillo.

Cada uno dispone de lavabo encastrado en una encimera de mármol, mampara de cristal y los detalles para que la estancia resulte muy cómoda. Complementos, de La Oca.

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La suite especial

dispone de una cama de 1,80 m de ancho y una gran ventana corrida que se prolonga en forma de L a lo largo de dos paredes. Cuando no se desea luz natural, basta con cerrar las cortinas Foscurit, que mantienen la habitación en la más absoluta oscuridad. Cojines y manta, de La Oca.

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A El Babú se llega por la autovía del Cantábrico A-6.

Cuando veas la salida Caravia-Berbes, abandona la autovía y sigue por la N-632 en dirección Caravia durante 2,5 km. Pasa la localidad de Prado y, después de 1 km aproximadamente, llegarás a la población de Carrales, donde se encuentra el hotel.

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