Hotel rural El Remanso de Gredos

En pleno Parque Regional de la Sierra de Gredos se encuentra El Remanso de Gredos, una edificación nueva decorada con encanto para que la estancia, además de cómoda, sea inolvidable.

El viajero que añora reencontrarse con la naturaleza no debe perderse una incursión al paraje que rodea El Remanso de Gredos, en la localidad abulense de Navalonguilla. Para seducir al caminante, gargantas, prados y bosques compiten en belleza con “ese corazón desnudo de roca viva” que es como Unamuno definió las montañas de la Sierra de Gredos. Hace unos años, José y Mai se dejaron cautivar por el paisaje y, con ayuda del arquitecto J.M. Sánchez-Monde, proyectaron este acogedor hotel rural.

El edificio —de ladrillo visto, con porche y tejados a dos aguas— respeta el estilo urbanístico de la zona. Su interior se distribuyó en tres pantas. En la baja se encuentra el comedor y dos habitaciones, una de ellas adaptada para minusválidos. En el primer piso se sitúan los salones, separados entre sí por cortinas que permiten independizar el ambiente cuando se desea disfrutar de cierta intimidad. La planta más alta alberga las ocho habitaciones restantes, todas ellas con cuarto de baño completo. A la hora de decorarlo, los propietarios confiaron la tarea al equipo de Mis Queridos Muebles. El resultado no puede ser más acogedor; paredes pintadas o revestidas con papeles pintados, tapicerías cálidas, gruesas cortinas que visten los amplios ventanales… Junto a ellos destacan muebles llenos de encanto, como los escritorios pintados a mano que amueblan cada habitación o las alacenas patinadas que flanquean la chimenea en el salón.

La excelente cocina elaborada con productos frescos de la zona es un aliciente añadido para visitar El Remanso de Gredos. Un buen plato de judías de Barco, un chuletón acompañado de patatas revolconas y una tarta de queso casera harán la estancia aún más inolvidable. Para las almas inquietas, el hotel organiza paseos en bicicleta o a caballo, rutas micológicas, tiro con arco, piragüismo, recorridos aéreos con cuerdas sobre ríos, puentes y estribos, así como ascensiones a montañas con raquetas de nieve en pleno invierno. Y para los más sedentarios, el hotel sugiere disfrutar de las maravillosas puestas de sol mientras saborean un aperitivo cómodamente instalados en la terraza.

Dirección: Iglesia, s/n. Navalonguilla (Ávila).
Tels.: 920 343 898.
Mail: info@elremansodegredos.com
Habitaciones: Dispone de 5 habitaciones, tres dobles -Romántica, Petra y Moderna- y dos suites, Árabe y Rural.
www.elremansodegredos.com

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Un hotel rural en la sierra de Gredos

El edificio, con tres fachadas escalonadas y un porche, es un proyecto del arquitecto J. M. Sánchez-Monde, quien apostó por un atractivo juego de volúmenes y alturas. Los tejados a dos aguas y la combinación de ladrillo visto, mampostería y revoco se integra en el estilo urbanístico de la zona.

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Zonas comunes cálidas y acogedoras

La chimenea invita a compartir tertulias después de un agradable día recorriendo la sierra. La pared de mampostería y el techo de bovedillas con vigas vistas de madera potencian el acogedor ambiente de montaña. De Mis Queridos Muebles: alacenas patinadas y sofá Morris tapizado con una tela de Gastón y Daniela.

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Terraza con vistas

Los muebles de exterior se realizaron en forja a partir de diseños realizados a medida por el equipo de Mis Queridos Muebles. En ellos, cuando hace buen tiempo se puede disfrutar de un aperitivo mientras se contemplan las hermosas vistas.

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Salones comunes

El hotel dispone de varios salones que se pueden independizar entre sí con cortinas. Los propietarios eligieron tapicerías y tejidos en tonos cálidos para lograr ambientes acogedores que permitan al huésped sentirse tan cómodo como en casa.

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Un hotel con vistas

Desde los salones se accede directamente a la terraza. Acomodado en las mesas y sillas de exterior, el visitante asiste a las puestas de sol que convierten la montaña en un espectáculo de luces y sombras. En invierno, los ventanales permiten disfrutar cómodamente de toda esta belleza en el interior.

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El restaurante del hotel

El comedor destaca por su decoración, elegante y sobria. Las sillas de cuero y las cortinas a rayas beis y burdeos ponen una nota de calidez. El suelo de todo el hotel es de barro rústico procedente de Barco de Ávila. Sillas Loring, de Mis Queridos Muebles. Cortinas, de Gastón y Daniela.

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Habitaciones románticas

Los más románticos pueden solicitar una habitación que tenga cama con dosel. Como ésta, realizada en madera de teca, que da un aire colonial al ambiente, potenciado por los cojines rectangulares de inspiración étcnica. Cama, de Mis Queridos Muebles.

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Muebles con encanto

Los escritorios, pintados a mano, tienen un encanto especial. Cada habitación dispone de este acogedor rincón donde el huésped puede escribir unas líneas o dejar el portátil. Silla y escritorio pintados a mano por Mis Queridos Muebles.

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Las habitaciones del hotel

Cada habitación está decorada de forma diferente. En ésta, el papel pintado estampado en flores y los cabeceros inspirados en el estilo Thonet logran un acogedor aire campestre.

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Cuartos de baño

Todas las habitaciones disponen de cuarto de baño completo. La decoración, muy cuidada, destaca en este caso por combinar un zócalo de azulejos azules con piezas blancas y azules colocadas a cartabón. Los accesorios se inspiran en modelos antiguos. Azulejos, de Azulejos Peña. Grifería, de Grohe.

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Cómo llegar

Para llegar al hotel desde Madrid, coge la A-6 hasta Villacastín. Aquí toma la N-110 dirección Plasencia hasta pasar El Barco de Ávila. Antes de cruzar el río Tormes coge la carretera de la izquierda en dirección Navalonguilla. Ya en el pueblo, sigue la calle de la Iglesia; el hotel está al final.

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