Hotel Spa Salinas de Imón

La historia está presente en cada rincón del Hotel Spa Salinas de Imón, un refugio en Guadalajara cuya vinculación con la sal se remonta al imperio romano.

Durante siglos —existe constancia de su explotación ya desde la presencia romana en Hispania—, las Salinas de Imón fueron una de las más importantes de la Península Ibérica. Los sucesivos monarcas promovieron la extracción de sal mediante beneficios otorgados a nobles y eclesiásticos, hasta que el rey Alfonso VI concedió definitivamente su explotación al obispado de Sigüenza. Bajo el reinado de Carlos III, la infraestructura de las salinas se amplió con grandes almacenes, artesas y canales que aún se mantienen en la actualidad. Desde aquel momento, el edificio se dedicó a la explotación de la sal. Habría que esperar al año 1988 para que sus nuevos propietarios lo reformaran por completo y que luego abriera sus puertas ya como hotel Spa Salinas de Imón.

La reforma que adaptó el antiguo edificio respetó la arquitectura original y los materiales constructivos. El resultado es un alojamiento con encanto que pertenece al Club Hoteles Históricos de Europa. Cada una de sus once habitaciones, decoradas con antigüedades, responde a un nombre sugerente: De la Música, Del Jardín, De las Puertas, De las Llaves, China…Todas disponen de calefacción, ventilador, cuarto de baño con artículos de aseo, televisor y conexión wifi gratuita. Mención especial merece su restaurante, con una selecta carta de vinos. Y, si mientras que el viajero saborea el pastel de cabracho o los asados de morcillo, se pregunta cómo es posible que existan unas salinas en Guadalajara, le responderán que la explicación se remonta 250 millones de años atrás, cuando estas tierras formaban parte de Pangea, y el mar llegaba hasta ella.

ACTIVIDADES:

- El hotel es un magnífico punto de partida para recorrer villas medievales, como Atienza, Sigüenza, Palazuelos o Medinaceli. Los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de rutas de senderismo y trecking, observación de aves, canoas en el pantano del Atance, bicicleta de montaña, recogida de setas, pesca…   
- Merece la pena realizar la famosa ruta del románico rural por el norte de Guadalajara. Ahí están las iglesias de Santa Coloma, cerca de Albendiego, la de San Bartolomé en Campisábalos, y la de San Pedro en Villacadima. Imprescindible, la visita a los pueblos de la Arquitectura Negra: localidades con tejados y muros cubiertos con lajas de pizarras extraídas de la zona, como Campillo de Ranas, Majaelrayo, Tamajón y Valverde de los Arroyos.

Dirección: Calle Cervantes, 49 de la localidad de Imón, en Sigüenza (Guadalajara). Un remanso de paz situado a tan solo 138 km de Madrid. Teléfono de reservas: 949 397 311.
www.salinasdeimon.com
info@salinasdeimon.com
Habitaciones: Dispone de 11 habitaciones, salones, biblioteca con chimenea y restaurante. El precio oscila entre los 80 € de la habitación doble y los 150 € de la suite, IVA incluido. Desayuno: 9,90 €, y menú, desde 27,50 €. Oferta defin de semana con desayuno, cava y sesión privada de spa, por 199 €.

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Jardín del hotel

El cuidado jardín y su ubicación, en la localidad alcarreña de Imón -con solo 40 habitantes- hacen del hotel un refugio perfecto. La tranquilidad de la zona y el entorno garantizan una apetecible escapada a la naturaleza. Y para reponer energías, nada como recuperar fuerzas en el restaurante, con una exquisita cocina que aúna tradición y vanguardia.

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Fachada con gruesos muros

El edificio, con gruesos muros de sillares y mampostería, data del siglo XVII. En aquella casa señorial se alojó cien años después el rey Carlos III, cuando acudió a la localidad para visitar las salinas de Imón, una de las más importantes de la península. En 1988 fue reformado para convertirlo en hotel.

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Piscina

En los meses cálidos, el viajero puede descansar en la piscina, donde la hiedra ofrece un extra de frescor. Al margen de temporadas, el hotel dispone de un spa con cama caliente, jacuzzi para 5 personas, baño turco, sauna y ducha de cascada; en ellos, es un auténtico placer relajarse en cualquier estación del año.

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La suite Carlos III

La suite Carlos III recibe ese nombre porque en ella se alojó el monarca durante su visita a las salinas. Por mandato real, a partir de entonces el edificio se convirtió en las oficinas y residencia de los administradores de las salinas. La cama con dosel, las banquetas situadas a los pies de la cama y la mullida alfombra que cubre el suelo -con losetas blancas y rojas en damero- evocan el pasado regio de la estancia.

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Butacas clásicas

La suite cuenta con dos butacas y una zona de estar. En las paredes, molduras blancas enmarcan cuadros de época, entre los que no podía faltar el retrato de Carlos III.

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Lavabo con faldón de mármol

El cuarto de baño, dispone de una bañera de hidromasaje y de un lavabo con faldón de mármol y grifería de aire retro.

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Un cerramiento acristalado

Un cerramiento acristalado con perfiles blancos separa el salón del comedor. Flanqueado por
dos espejos, amplía visualmente el espacio. En la pared destaca un pequeño retranqueo vertical, convertido en alacena, donde se exponen platos de la vajilla.

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Suelos de barro y vigas vistas

Vista de un detalle de la biblioteca del hotel. En ella, los huéspedes pueden disfrutar de la lectura junto a la chimenea. Las zonas comunes de Salinas de Imón combinan suelos de barro y vigas vistas de madera, materiales utilizados en el pasado.

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Mesas de madera

En el restaurante se sirve una cocina a base de productos frescos del mercado. En las mesas de madera -natural o pintada en blanco, a tono con las sillas- se degustan especialidades locales, como el cabrito o las migas del pastor, y platos contemporáneos: a destacar, entre ellos, el foie-micuit a la plancha o el tartar de salmón.

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Escalera con barandilla

Spa Salinas de Imón dispone de dos torreones. En uno de ellos se encuentra la habitación denominada El Palomar, con vistas al jardín del hotel. Una escalera con barandilla de hierro pintada en blanco conduce hacia la zona de descanso, situada en lo más alto de la torre. El pasamanos hace juego con el dosel de la cama, una estructura muy ligera, sin vestir.

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