Slow Time en el Hotel La Serena

En el casco antiguo de Altea, en la costa alicantina, el hotel boutique La Serena ofrece la posibilidad de detener el tiempo y disfrutar de un paréntesis en la ajetreada rutina diaria.

Basta con traspasar el umbral de La Serena, para que el huésped perciba que el nombre de este hotel boutique alicantino es un fiel reflejo de la realidad. Sin televisores en las habitaciones —para evitar cualquier indicio de contaminación acústica—, el viajero se adentra en un refugio ideal donde romper con las rutinas adquiridas. Precisamente, la decisión de cambiar de vida fue el germen del hotel. Un día, su propietaria, Elia Albert, optó por cerrar la farmacia que tenía en Benidorm y trasladarse a Altea para emprender un proyecto diferente. Su sueño cobró forma, y en el barrio de Bellaguarda, en pleno casco antiguo de la ciudad, surgió La Serena, un hotel con carácter que destila encanto.

El hotel dispone de 10 habitaciones con calefacción —La Serena es un destino perfecto para cualquier estación—, aire acondicionado y secador. Después de un descanso reparador, el huésped disfrutará de un desayuno elaborado con productos frescos del mercado, muchos ecológicos. Y tras pasear por las calles de Altea o descubrir destinos cercanos en la Costa Blanca, como Calpe, Moraira, Jávea, Denia, Villajoyosa o la Playa de San Juan, podrá reponer fuerzas en el restaurante La Serena Maralba, asesorado por el chef Fran Martínez, con una estrella Michelin.

Dirección: Calle Alba, 10. Altea (Alicante).
Teléfono: 966 885 849
info@hoteleslaserena.com
www.hoteleslaserena.com
Habitaciones: Cuenta con 10 habitaciones con vistas a la bahía de Altea, al casco antiguo o al pintoresco barrio de Bellaguarda.
Precios: El precio va desde 95 €, en función de la temporada y del tipo de habitación. Incluye desayuno e IVA. La Serena dispone, además, de ofertas interesantes, como el taller para elaborar pan casero o el plan en pareja, con uso privado del hammam.

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Hotel La Serena

La Serena hace honor a su nombre, y la tranquilidad se respira en cada rincón. A pesar de encontrarse en pleno centro de la ciudad, y a solo cinco minutos a pie de la playa, su ubicación en una calle cortada garantiza la independencia y el sosiego de sus huéspedes, tanto en el interior como en la terraza.

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Habitación con terraza

La habitación denominada Mediterráneo dispone de su propia terraza. Desde ella se tienen unas magníficas vistas del mar, más allá de los tejadillos que se escalonan sobre fachadas inmaculadas que deslumbran al sol.

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La piscina del hotel

La piscina del hotel es la única que existe en todo el núcleo urbano. Incluso en los días más frescos es una delicia reclinarse en sus tumbonas y contemplar las calles que serpentean a lo largo de la colina sobre la que se erige Altea. La Serena dispone, además, de un baño turco para uso privado.

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Habitación independiente

Cuenta con 10 habitaciones con vistas a la bahía de Altea, al casco antiguo o al pintoresco barrio de Bellaguarda.

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Carpienterías de madera

La mezcla de estilos logra ambientes con personalidad. En la terraza, materiales tradicionales, como las paredes pintadas de blanco o las carpinterías de madera, conviven con muebles de autor, como las sillas Tom Vac, con asiento de polipropileno, que son un diseño de Ron Arad para Vitra.

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Sala de lectura

Las zonas comunes del hotel invitan a disfrutar de los sentidos. Un piano precede a la sala de lectura, pavimentada con losetas en forma de flor recuperadas de un derribo, y amueblada con la silla Coconut, un icono del diseño creado en 1955 por George Nelson para la firma Vitra.

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Suelo de barro

De noche, el paisaje se transforma. Las vistas exteriores, ocultas en la oscuridad, ceden el protagonismo a las mesas de la terraza, el suelo de barro -característico de los patios de carruajes-
y los paneles verticales con obras de Damiá Díaz que delimitan la terraza.

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