Tanatoturismo: la última moda en viajes apuesta por lo macabro

Tras el éxito de series como Chernobyl, o el misterio que evocan algunos lugares fatales como el bosque de los suicidios en Japón, son muchos los turistas que deciden pasar sus vacaciones pisando territorios malditos.

Serie 'Chernobyl' de HBO
HBO

¿Te gustaría pasar tus próximas vacaciones visitando un campo de concentración, o una ciudad fantasma arrasada por una explosión nuclear? Suponemos que la respuesta será un no rotundo con expresión horrorizada incluida, y no es de extrañar. No obstante, el tanatoturismo o turismo oscuro se ha convertido en una de las formas de viajar más demandadas en los últimos tiempos.

Pero antes de poner el grito en el cielo, analicemos los motivos que se esconden tras la decisión de estos viajeros.

Por un lado, para el turista que decide emprender un viaje al horror, hay una necesidad extrema de conocer la historia in situ, por más perturbadora que resulte la experiencia.

Por el otro, se trata de una forma de aprender de los errores más atroces de la humanidad, para evitar que se repitan en el futuro.

Obviamente, también hay quien viaja por simple morbo o por conseguir el selfie más llamativo, como todo aquel que, inexplicablemente, se acerca a un accidente para sacar fotografías en vez de ayudar.

La experiencia, en resumen, no es plato de buen gusto, pero puede que empaparnos del horror en primera persona, sin el filtro de una pantalla de televisión o un ordenador de por medio, y siempre con el respeto presente, nos haga replantearnos la vida de otra manera. A continuación, te mostramos los destinos macabros más famosos alrededor del mundo.

"...hay quien viaja por simple morbo o por conseguir el selfie más llamativo."

Chernóbil

Ciudad fantasma de Pripyat.
Getty Images

Tras el éxito de la serie de HBO, Chernóbil ha duplicado el número de visitas. Los tours, que suelen partir desde Kiev, incluyen el acceso a Prypiat, la ciudad fantasma donde vivían los trabajadores de la Central Nuclear y sus familiares. Aunque los edificios no se pueden visitar, gran parte de las zonas al aire libre como el parque de atracciones sí.

Los precios rondan entre los 80 y los 400 euros, y ofrecen desde sencillas excursiones de unas horas, hasta visitas que duran varios días, con alojamiento incluido en alguno de los hoteles que se construyeron en la zona.

Aokigahara

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Conocido comúnmente como el bosque de los suicidios, Aokigahara es uno de esos lugares malditos que eriza la piel y a la vez fascina por la belleza de su paisaje. Situado en Japón, a los pies del Monte Fuji, este bosque de 35 kilómetros cuadrados es tristemente famoso desde tiempos inmemoriales por ser el destino que muchas almas eligen para terminar con sus vidas.

De hecho, son varios los carteles que la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio ha colocado a lo largo de los senderos para evitar los suicidios.

Pero la realidad es aplastante: coches abandonados, tiendas de campaña, colchones, cintas de colores que marcan los caminos para volver en caso de arrepentimiento... Un ambiente espeluznante que flota en medio de un silencio ensordecedor, no apto para personas sensibles.


Auschwitz

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Si solo leer su nombre te revuelve el estómago, imagínate lo que sentirías al verlo en persona. Auschwitz no es una visita amable, desde luego, pero es un viaje necesario a las profundidades del horror humano para concienciarnos, no solo a nosotros mismos, sino también a las futuras generaciones, de los límites éticos y morales que no pueden volver a sobrepasarse.

El lugar impresiona en cualquier época del año, pero es especialmente angustioso en invierno, mientras los copos de nieve caen sobre las vallas electrificadas, y las vías del tren que en otra época constituyeron el pasaje a la muerte, se congelan en silencio bajo las gélidas temperaturas.

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