Recibidores, una nueva dimensión

Eliminar tabiques, poner en práctica las ideas de los decoradores y olvidar que la entrada es reducida y algo oscura… Elige entre alguna de nuestras opciones y descubre la nueva dimensión de estos espacios.

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Puerta acristalada

La luminosidad de este recibidor está garantizada gracias a la puerta acristalada del salón y a su look total white, potenciado con una consola transparente, que aporta múltiples destellos. Dos aciertos: las ráfagas de color del espejo con marco negro y las flores en rojo vibrante. Consola similar, en La Oca (297,30 €). Espejo, de Casa
y Campo.

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Consola antigua

Este recibidor, que comparte espacio con el salón-comedor sin perder su identidad, incluye los básicos de toda entrada: consola, espejo e iluminación propia. Con frecuencia, con el objetivo de ganar amplitud visual, la entrada se integra en el salón. Los límites del recibidor se desdibujan, pero su esencia se puede conservar, como se hizo aquí, con una consola antigua y un espejo dorado, con moldura decorada, cuyas dimensiones son acordes con el nuevo escenario al que pertenecen, después de eliminar las paredes. Plus de estilo: el ambiente se realza con dos apliques chandelier. Interiorismo, estudio Mill-House. Espejos similares, en Laura Ashley y Maisons du Monde.

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Ambiente nórdico con consolas

Con elementos idénticos se transmite sensación de orden y equilibrio. El recibidor luce, por fin, una imagen impecable. Dos lámparas, apliques o faroles, dos espejos o dos jarrones pueden flanquear la consola, aunque también da mucho juego duplicar una consola mediana. Como en este ambiente de aire nórdico, con dos piezas de roble iguales en diseño y una única pincelada de color que las diferencia. Consolas, de Hübsch Home Interior & Design; en 53 x 34 x 77 cm (desde 400 € c/u).

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Recibidor con papel pintado

Decir adiós a un recibidor aburrido es tan fácil como decorarlo con papel pintado. En general, basta utilizarlo en una sola pared para que el ambiente gane interés visual. También se transformará con otras opciones, como murales y vinilos. En espacios reducidos, los motivos a escala mediana y mini son los recomendados. Papel pintado modelo Amalfi, de la firma Sandberg (93,50 €/rollo). Distribuye Elite Decor.

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Percheros multiples

Abierto al pasillo y estrecho, pero con una decoración alegre y vivaz con pinceladas de color. Las botas infantiles y el medidor colgado en la pared son señales inequívocas de que este recibidor tiene mucho trasiego... La solución para este tipo de entradas: muebles resistentes y percheros múltiples. La pieza estrella en este ambiente, por su funcionalidad, es el modelo Hang it all, de Vitra, con bolas de madera lacadas. Completan la decoración un coqueto aplique forrado con papel japonés, de Adeline Klam, de donde proceden también el cojín,
y el banco blanco. Los bolsos son de Home Autour du Monde.

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Baldas blancas

El más difícil todavía: la entrada se prolonga en un pasillo. Son espacios alargados con 1/1,30 m de ancho donde la decoración no debe interrumpir la circulación. En este caso solo se colocaron dos baldas blancas con poco fondo y con  herrajes ocultos, que se mimetizan con la pared. La idea decorativa trendy: la composición creada con marcos dorados y el juego de alturas y volúmenes de la cerámica. Baldas Lack, de Ikea; en 1,10 x 0,26 m (9,99 € c/u). Marcos dorados, de la firma Brocar. Jarrones y figuras, de Habitat. Decoración, de Estudio de Interiorismo 3y6.

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Láminas y marcos

Un recurso fácil y low cost para que la pared anodina de la entrada sea puro arte: enmarcar láminas y fotos. Básico: medir bien, nunca hacerlo a ojo, dibujar croquis en papel hasta dar con la composición ideal, y usar el nivel para evitar que queden torcidas. Para un acabado más sofisticado, colocar paspartú. Láminas (21,95 € c/u) y marcos (12,95 € c/u), de Leroy Merlin.

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Zapatero y espejo

Entrada con aire country chic se combinó el zapatero Léontine con patina crema y un espejo veneciano. Todo de Maisons du Monde.

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La alfombra delimita los espacios

Sin miedo. Unir el recibidor con un salón-comedor-cocina es una solución óptima para que la entrada gane profundidad. Todo depende de la forma que tenga la planta del vestíbulo, pero en este caso, aunque se ha prescindido de uno de los tabiques, el hall mantiene su espacio delimitado, al quedar de espaldas al salón y mediante una alfombra. Una distribución bien planteada por el estudio Marina Diseño, encargado de la reforma y decoración de esta casa. Aparador similar, en BoConcept.

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Mesas de diferente altura

La decoración exquisita de este recibidor, con aire retro, tiene un efecto inmediato: se olvida con facilidad que tiene pocos metros. Impecables, la combinación de mesas de diferente altura y los dos espejos con formas distintas, y la lámpara con detalles negros, que armoniza con las patas de los muebles. Muebles, lámpara y espejos, de Reno. Manzana, diseño de Rubenimichi, adquirida en La Fresh Gallery. Jarrón, de L.A. Studio.

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Espejos horizontales

Un recibidor mini, aunque esté integrado en el salón y haya ganado amplitud visual, sigue siendo un desafío. Plántale cara con ideas de decorador, y además de coqueto, quedará de revista. La primera de este ambiente: varios espejos horizontales, perfectamente alineados y con una separación mínima entre ellos, son un factor sorpresa, que divide la imagen reflejada y dinamiza la pared. La segunda, dos consolas idénticas, realizadas a medida y con vetas muy marcadas, formadas por un zócalo y baldas voladas, que apenas ocupan espacio; y la tercera, el papel texturado aporta múltiples matices. Interiorismo, Mercedes Postigo.

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Panel corredero

La carpintería es clave para sumar estilo. Lo demuestra este recibidor, con un panel corredero de grandes dimensiones y un gran ojo de buey, que sustituye al tabique con puerta convencional de doble hoja. Con sentido práctico, una librería empotrada, y para dar color, una alfombra verde. Arquitecta, Cristina Carbonell. Consola, de Retablo.

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