Fachadas y zonas de entrada con estilo

La imagen que ofrece una casa desde el exterior nos revela qué vamos a encontrarnos dentro. Su acceso puede ser pequeño o amplio, pero lo que cuenta es que su entorno y los detalles destilen encanto.

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Una fachada centenaria

Si es bonito, ¿por qué cambiarlo? Esta casa se restauró conservando los muros de piedra enfoscados de manera rústica. En contraste, un entarimado procedente de un derribo nivela el solado para hacer más cómodo el comedor, decorado con muebles adquiridos en mercadillos. Plus de color, maceteros de cerámica florentina que flanquean
el paso al interior.

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Entrada a una casa de campo

Un portón con solera entre gruesos muros de piedra conduce al zaguán de esta casa. Más de doscientos años de antigüedad a sus espaldas, pero mantiene su elegancia intacta. En armonía con el solado y los peldaños de barro, varias macetas artesanales con plantas forman una composición escalonada, un detalle que añade frescura
a la entrada. Proyecto de reforma, de la interiorista Jessica Bataille. Puertas antiguas de madera, muy similares, en Portae, donde también tienen forja tradicional y piedra natural.

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Encanto rural en la fachada

Como elemento clave en cualquier fachada, las ventanas tienen mucho que aportar al conjunto. En este caso es de madera con barrotillos y conserva el dintel o cargadero de madera original, un elemento que cumple una función estructural, pero que aquí se convierte en una pieza singular con cualidades decorativas. Tres detalles más: el tejadillo, el color de las flores en el alféizar y la placa verde, que es un diseño de Javier Mariscal. Esta singular fachada pertenece al Hotel Aldea Roqueta, situado en Culla, Castellón, y proyectado en un antiguo pueblo de agricultores deshabitado.

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Buzones chic

Un clásico en la entrada que se ha renovado con motivos naif en alegres colores. Si se personaliza con pinceladas arty, se puede convertir en punto focal en puertas y verjas de forja. En este caso, es un detalle coqueto que no pasa desapercibido. Detrás, macetas dispares con hortensias blancas añaden luminosidad a la entrada de esta casa unifamiliar madrileña, construida en 1925. Reforma del estudio 2Arquitectos.

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Efecto óptico en la entrada

Este camino largo y estrecho gana interés visual con un solado de baldosas colocadas en forma de rombos y adornadas con tacos. Con la disposición de las piezas y las llagas tan marcadas se evita la monotonía visual.
En el interior, una alfombra de fibra trenzada con dibujos geométricos parece continuar el juego. Interiorismo de Christine Van Hoecke. Alfombra tricolor, de venta en Zara Home. Cesto de esparto, de Artesanía San José.

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Felpudo con charme

Básico en cualquier entrada, para evitar que la suciedad se cuele en casa, también puede dar un toque de estilo, transmitir un mensaje o reflejar el carácter. Del clásico Bienvenido a casa, a las siglas V.I.P., hay infinidad de opciones. Al entrar y al salir, lo vemos, lo ven... así que es un detalle más importante de lo que crees. La imagen de la casa, muchas veces, empieza a ras del suelo. Elige entre diseños rectangulares, circulares o semicirculares, pero sobre todo con motivos que consideres afines a la decoración de la
casa o a tu estilo de vida. Felpudo, de IB Laursen (16,50 €).

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Fachada majestuosa

El blanco es protagonista en esta fachada elegante y equilibrada. Dos grandes macetas enmarcan la puerta doble y acristalada con contraventanas plegables y con su simetría, transmiten una grata sensación de orden.
Con sus ramas verdes son clave para establecer un vínculo con la trepadora que cubre la cubierta y el pilar del porche, un tapiz natural y fresco que dinamiza el proyecto de esta
casa marbellí, firmado por el arquitecto Eduardo Dorissa.

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Acogedora entrada con estilo

Que contiene múltiples detalles decorativos. Uno de sus aciertos: el rellano semicircular que precede al escalón y se realza con helechos en dos macetas antiguas de piedra en forma de copa.
Destacan los toques recycled y country, la corona con piñas y estrellas, y la abrazadera en los visillos, adquiridos en El Corte Inglés.

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Fachada en blanco y negro

Un elegante pórtico en madera negra da cobijo al banco y al velador, que componen un recibidor outdoors.
Los numerosos detalles que se reparten en torno a ellos y en las escaleras hacen de la entrada un ambiente vivido y muy hogareño. Además de aportar luminosidad, también armonizan con la puerta y la ventana blancas, ambas con barrotillo.
Banco (575 €), mesa (225 €) y complementos, de IB Laursen.

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Fachada con solera

Imponente, la entrada a esta casa de campo con un arco de piedra de sillería y un portón pintado en blanco.
Las dos copas de terracota a ambos lados, que escoltan tan majestuosa entrada, magnifican aún más la fachada con su altura y detalles ornamentales. Sobre el suelo antiguo adoquinado, una zona de estar con sillas compradas en un mercadillo de Burdeos, en Francia, y un velador, de Hanbel.

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Fachada de estilo ibicenco

De líneas depuradas y con fachada impoluta, está inspirada en la arquitectura tradicional balear. La sencillez y los materiales naturales son clave para integrar la casa en el entorno. Durante el verano, la puerta permanece muchas veces abierta y el vano se viste con vaporosos visillos. Aunque la casa contaba con porche, se optó por ampliar la zona de sombra. Para ello, se proyectó una pérgola adosada de madera oscura y cañizo. Con el nuevo solado de cemento pulido se han ganado varios metros, y con el clima templado de la isla como aliado, ahora se puede disfrutar largas temporadas de este espacio al aire libre. A la izquierda,
una hamaca para sestear. Consola similar, en almonedas.

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Una fachada muy colorida

Sin miedo, las fachadas pintadas en tonos intensos añaden una dosis extra de alegría. En esta entrada domina el ocre, pleno de matices.
En contraste, la carpintería azul de ventanas y puerta; la baldosa cerámica y la cubierta de cañizo, que permite sacar más partido al exterior de la casa con un comedor.

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