Para entrar con buen pie: recibidores (bien) decorados

Para entrar, para salir, para recibir a familiares y amigos, para despedirlos… el recibidor es el primer ambiente que se ve en tu casa. ¿Está bien decorado? ¿Resulta acogedor? Que tenga un espacio reducido o una planta difícil condiciona la decoración y la distribución, pero todo tiene solución. Para que veas cómo se ha resuelto el reto en otros recibidores, aquí tienes once ejemplos. Todos decorados para entrar con buen pie.

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Con escaleras

El recibidor, abierto al salón, solo dispone de una pared libre, que además, está ocupada parcialmente por la escalera. Debajo de ella se ha creado un ambiente coqueto con una consola, un baúl y un perchero; un trío que acentúa el estilo rústico que imprimen dos elementos clave del ambiente: el muro de piedra y el suelo de barro. Un plus de estilo: los jarrones maxi, que al ser de cristal incoloro, no recargan el espacio. Decoración, Josetxo Lamy.

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Integrado en el salón comedor

Eliminar el tabique que separa el recibidor del salón para ganar luminosidad y amplitud visual es cada vez más habitual en la reforma de una casa. ¿Qué hacer cuando del recibidor solo queda una única pared? En este caso, se decoró en armonía con la estética del comedor, con piezas antiguas. Un espejo dorado, por sus elementos ornamentales y moldura tallada, resulta espectacular. Sus dimensiones, además, son acordes con la amplitud del espacio y su luna proyecta la luz natural. Lo acompañan una consola antigua, que gana relevancia con el espejo, y una pareja de apliques dorados, que añaden elegancia al dúo. Interiorismo, Alicia Sánchez Moreno, del estudio Mill-House.

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¿Familia numerosa?

Con diez perchas, baldas altas y dos bancos con zapatero, en este recibidor prima la funcionalidad y la sensación de orden. A destacar junto al telefonillo, varios contenedores blancos en la pared, prácticos como vacíabolsillos, para dejar llaves, correo y pequeños objetos.

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Composición retro

Dos mesas de diferente altura y dos espejos con formas y tamaño distintos dinamizan la decoración de este recibidor, sin obstaculizar el paso. Muebles, lámpara y espejos, de Reno. Manzana, diseño de Rubenimichi, adquirida en La Fresh Gallery. Jarrón, de L.A. Studio.

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Recibidor y despacho

Esta consola exenta, realizada a medida y con espejo incorporado, oculta a la vista, desde la entrada, un rincón de trabajo. Una opción perfecta para sacar partido a los distribuidores amplios de las casas antiguas, a los que aporta funcionalidad. Mueble y reforma, de la arquitecta Vanesa García Calvo. Lámpara de sobremesa Lumiere, de Foscarini. Silla blancas Egoa, de la firma Stua.

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Espejos en la pared

El espejo es un must have en la decoración de un recibidor. ¿Y si damos un paso más y lo convertimos en protagonista absoluto del espacio? Si la entrada es oscura, ganará luminosidad y si es pequeña, amplitud; algunos incluso crean el efecto de duplicar la superficie. Visto de lado y con la puerta del salón abierta, prolonga la perspectiva. Para no saturar el espacio, solo una de las paredes se ha revestido con espejos biselados, con junta trabajada, un diseño elegante y decorativo. En contraste, una consola turquesa, de La Factoría Plástica. La lámpara procede de un anticuario. Interiorista Ángela Sanz, de MA+uno, arquitectura de interiores. Ejecución de obra, empresa constructora Pie Derecho.

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Campestre y retro

Un mueble con perchero, espejo y paragüero y un reloj de pared antiguos impregnan de tradición el recibidor de esta casa y recrean la esencia de una casa de campo. Una alfombra de rayas aporta calidez y color a un ambiente con magníficas vistas al exterior. El perchero procede de El Rastro de Madrid. Banco de madera con los brazos curvados, de Molucas. La alfombra se adquirió en un viaje a Marruecos. 

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En el pasillo

La entrada a esta casa no era tal, sino un pasillo largo. Difícil encontrar un mueble versátil para ese saliente de la pared. Se optó por encargar uno a medida, que ha resultado ser ingenioso, funcional y decorativo. Integra un paragüero, dos zapateros y un par de repisas. Sobre él, un perchero muy original que simula gotas de pintura remata la galería dorada que separa la pared de un altillo; este perchero ofrece un práctico soporte para dejar a mano los bolsos y la ropa de abrigo. Diseño y reforma, del estudio Miel Arquitectos.

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Fusión de estilos

Rústico, étnico y con el arte de Warhol en las paredes para poner un contrapunto colorista. El suelo de barro, las vigas y la escalera de madera ponen la nota country. Las serigrafías del arte Pop-Up, el aire desenfadado y vanguardista. La mesa y los percheros son de un anticuario. Lámpara y alfombra, de Berberia. Maleta, de Vintage 4P. Casa rehabilitada por Joaquín Díaz.

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En tono marfil

La pintura en color marfil aporta luminosidad a este recibidor, pero también es una base neutra, muy elegante, que realza las pinceladas de tonos geranio y arándano en cortinas y paredes. La mezcla de texturas: madera en la consola, fibra vegetal en la estera y lino en la tapicería, contrastan con la carpintería lisa marfil. Pintura, muebles, telas y complementos, de Laura Ashley.

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En blanco y con poco fondo

Una solución para recibidores donde un armario convencional, de unos 58-60 cm de fondo, no cabe, ya que éste mueble solo tiene 42 cm de fondo. Un mueble con encanto y con capacidad de almacén; cómodo para dejar las prendas de abrigo y todos los complementos: sombreros, bufandas y guantes. Incorpora un zapatero inferior que se puede utilizar de banco. De Car Möbel, en madera de pino pintada; mide 1,30 x 2,20 m.

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