Cómo conseguir que un recibidor cumpla su función principal y otras muchas más

12 Ejemplos de recibidores decorados con mucho encanto.

Recibidor bajo la escalera
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Que solo sean bonitos ya no es suficiente. Ahora los queremos dinámicos, ágiles y con capacidad de adaptación: ¡un reflejo de tu vida!

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Hay tanto que guardar…

Cascos de bicis, abrigos, mochilas, bolsas con balones… Con niños en casa, el recibidor se convierte en cuartel general de todo aquello que se suelta al entrar y se recoge —a la carrera— un segundo antes de salir. Unos percheros, colgados a la altura de peques y mayores, y un banco con almacenaje centralizarán lo que no se debe olvidar cada día.

Ganchos Bjärnum (10 €/3) y banco Mackapär (60 €), de Ikea.

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La belleza de la sencillez

Unos percheros bastan para crear un recibidor. El truco de estilista consiste en organizar una composición dinámica, que decore incluso sin prendas colgadas. Aquí los percheros de madera de fresno, de diferente diámetro y escalonados, simulan una decoración de pared. Son el modelo The Dots, de la firma Muuto.

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Detrás del sofá

Un gesto tan fácil como desplazar un metro el salón, permite crear una zona visualmente independiente a modo de recibidor. ¿Cómo? Con un banco que se apoya en la trasera del sofá. Al estar decorado, cumple la misión de una consola en la entrada.

Banco (1.225 €), maceta (desde 12 €) y lámpara (269 €). De la firma Hay.

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Acceso directo al salón

Un recibidor no tiene por qué ser una habitación independiente. Cada vez es más habitual que al abrir la puerta de casa, ya nos encontremos en la zona social. Aún así, se puede delimitar visualmente la entrada.

Aquí, la interiorista Rut Chicote lo hizo con módulos de pared lacados en blanco y mostaza, de distinto fondo.

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Por todo lo alto

¿Compartes casa? Organiza un recibidor con espacio de almacén vertical, más fácil de repartir. En una escalera, cada uno dispondrá de un peldaño para colgar ropa o bufandas.

Otra opción es fijar cestos en la pared y asignar uno por persona.

De Ikea: poste Algot con cestas (31 €) y toallero Vilto (39,99 €).

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Espacio comodín

Este recibidor se convierte en la opción ideal para guardar piezas inclasificables —pilas, bombillas, ofertas de comida a domicilio…— gracias a la librería, que alterna baldas y un armario.

Frente a ella, el perchero Nina, con mesita, hará que nunca más vuelvas a perder las llaves (119,20 €). Librería modular Influence. Alfombra Agnes (99 €). Todo, de Habitat.

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Un poquito de privacidad

Si no te apetece que todo el que llame a tu puerta vea tu salón, levanta una pequeña muralla. Esta librería realizada a medida solo llega a media altura para no recargar el espacio. Con estantes abiertos hacia el recibidor, se ha lacado en blanco, el mismo color de la pared, la viga y la librería del salón.

¿Qué libros poner?
Las ediciones de bolsillo, más pequeñas, son perfectas para una librería orientada hacia el recibidor. Así, cuando la diseñes, podrás planificar estantes con poco fondo, que no restarán espacio a la entrada ni a la zona de estar. Otra opción es colocar en ella los cuentos con formato cuadrado de tus hij@s.

Interiorismo, de Sagrario Escribano.

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Junto a la ventana

En esta casa, la entrada y el salón se funden. Sin embargo existe un pequeño recibidor alrededor de la ventana, formado por un perchero de pared y dos elementos bajitos: el banco zapatero y las cajas apiladas.

Los armarios altos indican dónde empieza del salón. De Ikea: perchero Tjusig (10 €); banco Mackapär (16,99 €) y cajas Pappis (0,50 € c/u).

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Recibidor con estante
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El recibidor-pasillo

Es aquel que es estrecho y alargado. Para decorarlo se necesitan pocos elementos. El primero, una balda volada donde dejar el móvil y las llaves; si instalas un enchufe justo debajo, podrás cargar tus dispositivos nada más llegar a casa.

El segundo elemento es una alfombra. Con ella, el recibidor ganará entidad propia. Esta es vinílica, para que si se mancha de barro cuando vuelves de correr, la limpies con una fregona.

Modelo de la colección Tusset; en 80 x 200 cm (180 €). Es de la firma Hidraulik.

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Recibidor bajo la escalera
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¡No sin mis zapatos!

Pasar a vivir en pareja tiene muchas ventajas… y algún inconveniente. El principal, cómo hacer compatible la falta de espacio de vuestra primera casa con el calzado y los bolsos a los que no estás dispuesta a renunciar.

Un banco con capacidad de almacén solucionará el problema y, a la vez, decorará el recibidor. Este tiene ruedas para que la limpieza —otro tema peliagudo en la convivencia—sea menos ardua (399,90 €). Lo encuentras en www.car-moebel.de

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Necesitas armarios

Y no solo para la ropa, sino también para sábanas, toallas, manteles, los nórdicos en verano… Este recibidor ofrece una magnífica capacidad de almacenaje. Los armarios, realizados a medida, se extienden de pared a pared y de suelo a techo. Al abrirse con sistema de clic, no tienen tiradores y parecen una pared más del recibidor, que se completa con un perchero ligero, para moverlo cuando hace falta.

Quiero separarme
¿Cómo puedes independizar el recibidor del salón, una vez que has derribado las paredes? A veces, algunos elementos arquitectónicos no se pueden suprimir, y su presencia delimita los dos ambientes. Es el caso de este pilar de hierro, pero sucede lo mismo con arcos y vanos sin puertas.

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Encanto natural

Si sueñas con un refugio en el campo donde escaparte el finde, necesitarás pocos elementos en el recibidor. Lo esencial: un perchero para abrigos y gorros, y un banco donde ponerte y quitarte las botas los días lluviosos. Aquí, el acabado natural de la madera potencia aún más el encanto rústico. Perchero y banco, de Carina Casanovas. La decoración es de la interiorista María Lladó.

Poco fondo
Un recibidor es el paso natural desde la puerta de acceso hacia el resto de la casa. Es importante que los muebles que coloques en él solucionen problemas como dónde dejar el abrigo, el bolso o las llaves, pero también que su fondo se adecúe al espacio, para
no dificultar la circulación.

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