Camas con dosel

Las camas con dosel recuperan un puesto de honor en los dormitorios modernos, rústicos y románticos.

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Dosel completo

Realizado en hierro forjado, resulta aún más elegante por sus colgaduras largas a modo de cortinas, que se recogen a los lados, y por el banco tapizado, colocado a los pies de la cama.

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Dosel con cortinas laterales

Deja de pensar que un dosel va a recargar tu dormitorio; si tiene un color claro resulta ligero. Lo será aún más si lo vistes sólo con cortinas laterales y anudadas.

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Dosel con una mosquitera

Da un aire romántico al dormitorio con una transparente y vaporosa mosquitera colgada del techo. Tanto en una casa de campo como en un piso urbano transmite calma y sensación de paz. Piensa dónde colocarla: centrada para que cubra toda la cama o más próxima al cabecero.

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De hierro forjado

Un dosel de hierro forjado con remate de bola en sus cuatro esquinas tiene mucho encanto en un dormitorio rústico. Su pátina de color verde azulado, que entona con las ventanas, evoca el paso del tiempo, y sus cuatro caídas blancas colgadas de trabillas aportan su luminosidad al conjunto. Habitación del Hotel Molí El Canyisset, decorado por Ana, María y Juana Delgado.

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Con pátina oscura

Un dosel de hierro patinado en negro gana relieve si las paredes son de un tono claro; como en este dormitorio, pintado en blanco roto. Las hojas que rematan el dosel lo actualizan y las caídas blancas contrarrestan la frialdad de la forja. En este caso, las proporciones de la habitación aconsejaban no recargar el espacio, por ello, sólo se decoró con muebles auxiliares. Muebles, de Becara.

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Dos mosquiteros

Necesarios en las casas de campo, los mosquiteros no sólo protegen, también tienen un valor decorativo. En este dormitorio, un pilar y una viga acaparan la atención ya que, además, están en el centro de la estancia. Sin embargo, dos mosquiteros, ligeros y mucho más pequeños, caen con gracia sobre las camas y crean una delicada composición simétrica.

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Dosel con cielo decorado

Este dosel, realizado en madera de teca, no necesita colgaduras ni caídas para destacar. Sus columnas torneadas y estriadas, y sobre todo, su cielo decorado con travesaños que forman un rombo, son suficientes para convertirlo en el protagonista de la decoración. Habitación del Hotel El Remanso de Gredos. Decoración, de Mis Queridos Muebles.

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Como un baldaquino

Los techos de gran altura pueden crear una sensación de vacío y frialdad en la habitación. Pero con un dosel como el de la foto, la cama queda arropada, ya que se forma un tejado liviano sobre ella. Aquí se optó por dos doseles, y no uno, para evitar recargar el espacio. Los doseles quedan suspendidos del techo mediante cuerdas y la tela, con la ayuda de barras, cae recta frontalmente y forma una curva en el centro. Habitación de la Hospedería de Santo Domingo.

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Mosquitero romántico

En este dormitorio, las dos camas comparten un mosquitero que hace las veces de dosel. El mosquitero pierde aquí su función de protección para convertirse en un elemento decorativo que enmarca y realza la cama. Suspendido del techo mediante un gancho, el tul cae a ambos lados y da un aire romántico al dormitorio. Decoración de Marta Esteve.

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Estructura metálica

Este dosel se diseñó con una estructura muy ligera, para suavizar su peso visual. Además, entona con los dos colores de las paredes: es gris en su cara externa, y blanco, hacia dentro. Decoración de Rebeca Terrón.

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De madera sin colgaduras

En este dosel, importado de Tailandia, los pilares de la estructura de madera destacan aún más ante la ausencia de colgaduras. Su grosor no resulta exagerado; al contrario, es proporcional al de la viguería del techo. Habitación del Hotel La Almendra y el Gitano.

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Dosel de princesa

Las claves para recrear este dormitorio de cuento fueron una cama de forja, una caída vaporosa, anudada desde el techo y abierta de lado a lado, y la pintura, que enmarca la cama. Decoración, de Anna Mercadé.

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