Viste tu cuarto en tonos naturales

La gama de los tonos tostados es una apuesta segura para crear ambientes elegantes que inviten al descanso. Además, este fondo de color te permite introducir muebles de madera que aportan aún más calidez al dormitorio.

 

Los colores suaves y las tonalidades pastel son ideales para decorar los dormitorios, pues favorecen el descanso y la relajación.

Pinta las paredes en un tono tostado, con toques ocres o amarillos. Este color, además de muy elegante, aportará profundidad a la estancia.

Combina muebles de madera pintada o decapada en blanco con piezas en tonalidades más oscuras, como la teca o el iroco, que aporten calidez. Los detalles en fibra vegetal o cuero armonizan muy bien con el fondo verde y refuerzan su naturalidad.

Opta por telas marrones y tostadas para conseguir una decoración de estilo actual. También acertarás con estampados a cuadros o a rayas.

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Las cortinas

Para ganar luz sin perder intimidad, combina unos visillos de lino o algodón con cortinas opacas y recógelas con unas bonitas abrazaderas de pasamanería. Una tendencia que nunca pasa de moda es confeccionar el cubrecama, los cojines y la galería con la misma tela de las cortinas. Si optas por un modelo estampado, combínalo con telas lisas en la misma gama cromática; en cambio, si decides vestir tu dormitorio con tejidos lisos, conviene que juegues con dos colores diferentes.

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Decora las paredes con composiciones de cuadros

Evita motivos llamativos y colores intensos, e intenta que los tonos estén en consonancia con la decoración. Además de la pared del cabecero, puedes colocar estas composiciones por ejemplo, sobre la cómoda. Cuadros, de Becara.

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Crea un efecto más cálido y natural con maderas intensas

Logra un atractivo contraste sobre un fondo verde claro con muebles de madera oscura. Combínalos con piezas pintadas o decapadas en blanco. Mesilla, de Becara. Telas, de Gastón y Daniela. Complementos, de Segunda Época.

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Escoge obras en tonos suaves, sin estridencias, que inviten al descanso.

Cuando el cuadro no es muy grande, es mejor combinar varios de la misma serie con marcos idénticos. Si vas a ponerlos en la pared de la cama, asegúrate que la composición no sobrepase la anchura del cabecero. Antes de colgarlos, mide bien el espacio y ensaya sobre el suelo su colocación. Cuadro en Vadinia.

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Recuerda que las telas del dormitorio deben crear un efecto relajante y armónico.

Juega con los tonos crudos y tostados en la ropa de cama y las cortinas. Añade pinceladas en rojos, verdes o marrones. Chenilla, de Icíar de la Concha.

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Hazte con almohadones de diferentes tejidos y texturas

y ponlos sobre la cama, sin ningún orden aparente. Almohadones, de venta en Grupo 13: estampado a cuadros vichy; con bordados florales y con una flor.

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Coloca una alfombra a cada lado de la cama.

Escoge tejidos agradables al pie descalzo, como lana o algodón. Si te gustan las fibras vegetales, el yute resulta muy suave. Moquetas de lana, en 4 m de ancho en Gancedo.

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